Última entrevista en Radio Ibi correspondiente al 10 de ABRIL del año 2015

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jueves, 13 de noviembre de 2014

Mafia y política...


Escena película "CASINO" (Martin Scorsese)

Mi película favorita, de todos los tiempos, es la Saga del Padrino, la trilogía completa. La habré visto más de cuarenta veces. Me conozco las escenas, los rincones y los diálogos. A veces se piensa que el cine tiende a exagerar, pero la bocanada de realidad que estamos respirando estos días, la tremenda exhalación de mierda, porquería y corrupción que está aflorando por todos los poros de todos los rincones de la administración, nos demuestra que aún se queda corto, muy corto.

Hay, no obstante, excelsas obras maestras sobre cómo la mafia, en sus distintas vertientes, acepciones, organizaciones y manifestaciones, domina y controla todo: Casino, Uno de los nuestros, Gomorra, etc...Hace unos años, desde este rincón de Europa, contemplábamos atónitos cómo en Italia existía Mafia, y cómo estaba infiltrada en la Judicatura, las empresas y hasta en el propio gobierno, llegándose a acusar nada menos que a Julio Andreotti, presidente de la república italiana, de ser un mafioso más. Aquí andábamos muy preocupados con nuestros propios problemas, especialmente la última banda mafiosa asesina, ETA, que pretendía imponer su voluntad a a propios y extraños y para eso directamente hacía lo mismo que hace la mafia, pero disfrazado de un fin pretendidamente revolucionario, la libertad de Euskadi. Y en nombre de ese fin, mataba, secuestraba y extorsionaba.

Ahora que esa banda mafiosa ha decidido no seguir matando, secuestrando y extorsionando, entre otras cosas, porque hemos contado con uno de los mejores servicios secretos de Europa que han perseguido, vigilado e infiltrado en todos los rincones, muchos pensábamos que si todo ese magnífico capital humano, técnico y tecnológico se dedicase a combatir la corrupción del estado, en todas sus formas, quizás, sólo quizás, podría aflorar gran parte de la otra mafia, la que desde hace más de treinta años se ha dedicado, disfrazada de una bienintencionada gestión del poder público y del bienestar de los ciudadanos - y por su bien - a tener un Estado, diecisiete autonomías, una cuarentena de diputaciones provinciales y más de ocho mil ayuntamientos a su disposición. Porque en otros Estados hay mafias diversas, variadas. En España el Estado es la mafia.

Y como la mafia, antes de comer se santiguan. Antes de ordenar el pago de una comisión se ponen el frac para salir a la procesión del Corpus. Como la mafia, se protegen entre ellos, van de comidas y tienen sus rituales, sus himnos y sus códigos. Como la mafia, amenazan al delator, y procuran hundirle bien hundido dejándole sin hacienda y, si es posible, ponen micrófonos y grabadoras para tener también bien acojonada a su familia y su entorno y así tratar de infundir el miedo en quien ose plantar cara al mafioso o a su organización. Y como ahora, cuando todo revienta, como en la escena del Padrino III, un helicóptero sobrevuela el hotel donde se reunen todos los mafiosos y acaba con gran parte de ellos. Pero como la sangre, vuelve a renovarse y nuevos y más peligrosos mafiosos sustituyen a los anteriores. En esa misma escena uno de los jefes mafiosos le dice a Don Corleone algo así como "los de ahora no tienen ética, ni dignidad, vienen a vender droga a nuestros barrios. Nosotros sólo la vendíamos a los negros, para que se maten entre ellos". Y cuando acaba de decirlo y de proclamar su repugnante código moral, apura su copa de vino y se pone la sortija.

Algo así deben de estar pensando algunos de los centenares que ahora están imputados. "Cómo se atreven, con lo que hemos hecho por ellos. Quién se habría ocupado de gestionar los destinos de este país, que no sabe gobernarse ni lo ha sabido en quinientos años sin hacerse la guerra por uno u otro motivo. Al fin y al cabo, lo hacemos por un módico precio". Ver a un tipejo como Alfonso Grau, vicealcalde de Valencia, escupir su código moral, su verborrea mafiosa, su chulería, nos da qué pensar en cómo ha gestionado y dirigido los destinos de una ciudad con el tercer presupuesto más alto de España en los últimos veinte años. Mirábamos atónitos cómo era posible que en Italia o en Rusia -nos decían- hubiese mafias. Aquí la mafia es el Estado y los que lo dirigen ¿Por qué a estas alturas este tipejo, Alfonso Grau, u otra tipeja, Sonia Castedo, alcaldesa de Alicante, siguen en sus puestos? Porque saben demasiado, y hay varios cientos acojonaditos pidiendo árnica y que no abran la boca. ¿Alguien tiene dudas?

2 comentarios:

  1. La Casta en su estado puro. A estos son a los que mantenemos. No se le perdona el IVA a las familias que no llegan a fin de mes y en cambio a las multinacionales, que les sobran millones, todo facilidades para que no paguen. Esta sociedad no es sana.

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  2. Y porque Jose Vicente la gente llegan las elecciones y van y les votan, estamos mas que hartos de tanta corrupción,de tanto sinvergüenza y ladron,y llegan las elecciones y la gente les vota,ciertamente estamos en una sociedad enferma.

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