Última entrevista en Radio Ibi correspondiente al 10 de ABRIL del año 2015

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viernes, 16 de julio de 2010

Al final, botellón, pero en condiciones


Me habían contado que era así, pero tuve que entrar y leerlo para creérmelo. La noticia, publicada en el diario ESCAPARATE, en su segundo párrafo rezaba así "Se trata de la primera Fiesta de la Juventud, donde los asistentes podrán acceder al recinto con su propia bebida (se permite una botella de alcohol por persona), mientras que, por sólo tres euros para toda la noche, la organización les facilitará los vasos y el hielo que necesiten para sus combinados".

La recientemente constituída asociación de Hostelería de Ibi, organizaba una especie de "experiencia piloto", y lo hacía en un recinto público, como es el Estadio Climent, y además contaba con la colaboración del Ayuntamiento de Ibi. Desconozco si la colaboración se habrá ceñido a la cesión del espacio público o además habrá contribuído sufragando otros gastos. El Estadio Climent, hace años que ha sido abandonado a su suerte por el actual gobierno, a pesar de que varios cientos de jóvenes practican el deporte en sus instalaciones asiduamente. Un estadio que, junto con la piscina podría ser un área deportiva que complementara perfectamente la oferta de instalaciones en Ibi, incardinado en el barrio de la Ciudad Deportiva y al lado de la Dulzura, se deja morir de inanición mientras se sigue tirando el dinero en cuestiones que jamás deberían de fomentarse ni de promoverse desde un Ayuntamiento.

Eso sí, con una botella de alcohol por persona (entre 8 y 12 euros las marcas más asequibles), si nos juntamos diez, pues eso, tres de ron, tres de whisky, tres de ginebra y una de anís el Mono, que siempre hay quien prefiere hacerse una "paloma". Negocio redondo. No entiendo nada. ¿Todo esto es lo que tiene que ofrecer el Ayuntamiento? Un servidor podría no complicarse la vida, no hablar de este tema y quedar muy guay. Pero aquí no estamos ni para quedar guay, ni para decir sí bwana, sino que presuntamente, estamos para fomentar y apoyar iniciativas de ocio positivo, entre otras cosas. Si en lugar de concejales de un Ayuntamiento, fuéramos relaciones públicas de discotecas o pubs, quizás sería otra historia. Pero claro la confusión permanente de algunos entre la búsqueda del voto fácil y las políticas de corto plazo, nos lleva a propuestas no ya atrevidas, sino directamente suicidas.

Lo que explico en el primer párrafo, entiendo que no es el camino de fomentar y apoyar el ocio en Ibi. Es un botellón, eso sí, bien organizado y en un recinto acotado, vallado y municipal. Si se produce un accidente, del tipo que sea, en esas circunstancias, ¿se hará responsable el concejal de juventud o la alcaldesa, o largarán el muerto a la asociación de hostelería? ¿Son esas las fiestas alternativas que ofrecemos? ¿Mientras se cierra la piscina del climent al público, sin embargo se fomentan y subvencionan estas historias? Lo lamento mucho, pero se apuesta por lo fácil y se desecha el trabajo a medio y largo plazo y con criterio. Tampoco esperaba menos. y el mensaje que se lanza a los adolescentes es claro. Cuando cumplas dieciocho, podrás acceder al botellón municipal. Es mucho más barato que fomentar y apoyar el deporte, el ocio, la cultura, y desde luego, infinitamente más fácil y menos imaginativo.

martes, 22 de junio de 2010

Deporte y contradicciones municipales



El vídeo que encabeza esta entrada y al que os recomiendo dediquéis cinco minutos, muestra una iniciativa consistente en acercar elementos de la denominada "música culta" y por tanto, cultura, a un ambiente distendido y festivo. Las reacciones de quienes se encontraban en la cafetería Iruña de Pamplona tomando una copa, un pincho o un café, demuestran los efectos positivos de tan original iniciativa.

En Ibi sucede al revés. Este fin de semana hemos tenido ocasión de asistir a las 24 horas deportivas. El Ayuntamiento ha tenido la iniciativa de organizar paralelamente o "junto a" (por si alguien no se entera) una actividad lúdico-discotequera-festiva en medio de una actividad que presuntamente tiene el objetivo de festejar y fomentar la práctica del deporte en nuestra localidad. Han sido muchos los padres indignados con la penúltima ocurrencia de nuestro Ayuntamiento y que ponende manifiesto lo confundidos que están algunos, con ese rollo de quedar bien y "darle a la juventud lo que quiere".


Que en unas 24 horas deportivas, se vengan produciendo en los últimos años efectos colaterales que nada tienen que ver con la práctica del deporte (botellones, alguna bronca extraviada) es algo a trabajar y a mejorar. Pero la solución no es acabar estropeándolo del todo. Al final, si el objetivo de apuntarse a unas 24 horas es ponerse pedo y pasar una noche entera fuera, pues que se las monte cada uno. En lugar de 24 horas de futbito, o de otra cosa, acabarán siendo 24 horas de FUTVICIO, que maldita gracia tendría. Y ya sabemos, que muchos de los jóvenes y no tan jóvenes que se inscriben en unas 24 horas luego se tomarán sus cañas o sus copas, pero si el Ayuntamiento les monta la discoteca casi dentro del recinto (estuvieron a punto, según me cuentan), pues miel sobre hojuelas. A hacer puñetas el trabajo de muchos entrenadores, formadores y padres. Y, no se equivoquen, si eso persiste se acaban cargando las 24 horas que, dicho sea de paso, este año han demostrado ya una participación sensiblemente inferior a la de otros años.

Al final, la capacidad para fomentar alternativas de ocio positivo en la juventud, nos la cargamos en un pis-pas con algunas programaciones poco reflexivas. En Ibi, definitivamente, queda mucho por hacer. Y como decía alguno, no hay refrán más falso que aquél que dice que "sobre gustos no hay nada escrito". Y una mierda. Sobre gustos hay mucho escrito, pero muy poco leído y menos estudiado.

viernes, 12 de marzo de 2010

El botellón




Ayer diversos medios de comunicación de tirada nacional, se hacían eco de la propuesta del concejal de Juventud de Ibi, Juanjo Santoyo, de llevar a pleno una propuesta para que el Ayuntamiento organice de algún modo un recinto acotado donde los jóvenes de Ibi puedan llevar acabo la práctica del botellón. Dicho recinto, siempre según la propuesta que ayer se nos entregaba a los concejales del resto de grupos en la Comisión de Integración Social, estaría acotado, con urinarios públicos, papeleras, y vigilancia policial, eso sí, no represiva sino más tendente al cumplimiento de los requisitos de edad, higiene y vamos, a que la cosa no se desmadrara mucho. La finalidad principal de la anterior propuesta sería, dar salida a una realidad social que, según el concejal, no podemos ignorar, y que provoca diversos focos de suciedad y vandalismo descontrolado en diversos puntos de la población los fines de semana.

Vaya por delante, que este portavoz ya expresó ayer en el seno de la comisión e hizo partícipe al concejal proponente, del excepticismo que me produce esta idea, no solamente como portavoz, sino como vecino de Ibi y como padre. Sin entrar a valorar todas las consideraciones y mejoras que puedan aportarse a la idea, traté de hacerle ver que antes de que esto vaya a pleno, debe de dejarse madurar tiempo suficiente y recabar muchas más opiniones de todo tipo. Desde grupos políticos, asociaciones de padres, educadores, policía, de las propias asociaciones juveniles, asociaciones de vecinos y sobre todo, valorar la máxima de la experiencia llevada a cabo en otros ayuntamientos y del sentido común a la hora de destinar dinero y recursos públicos a este tipo de iniciativas.

A priori, puede parecer obvio, que es una realidad social que diversos grupos de jóvenes, desde hace muchos años, quedan en diversos puntos de Ibi y de toda España los fines de semana, a beber alcohol que previamente han adquirido en un supermercado, por varios motivos no todos del mismo calado. Uno por una cuestión social:el adolescente se inicia en lo "prohibido" a través de beber alcohol, práctica extendidísima y socialmente demasiado tolerada en España, que la mayoría han visto en su casa, en fiestas populares y que puede permitirles luego, una desinhibición en las relaciones sociales. Esto, requeriría un análisis mucho más profundo que no cabe en este blog ni para el que un servidor está capacitado. También los jóvenes quedan porque la bebida comprada en un supermercado es más barata y, mientras hacen botellón, conversan entre los amigos lo cual dentro de un pub y con la música a tope es difícil. Todo lo anterior, lo hemos hecho la mayoría en un momento u otro de nuestras vidas y, en mayor o menor medida. Quizás el hecho de que en Ibi haya hoy escasísimos bares de copas y que el horario de salida de los jóvenes se atrasa cada vez más, ha fomentado que este hábito se incremente.

Estoy seguro que si lo anterior no conllevara que en diversos lugares donde se practica el botellón, se dejaren zonas de suciedad, abandono y se molestare a los vecinos afectados, no estaríamos hablando aquí de este tema. Por tanto al final, como tantas otras cosas, no es tanto una cuestión social como de orden público. Es decir. Los menores no pueden consumir alcohol, ni en la vía pública, ni en su casa, ni en un establecimiento público y si sucede lo contrario, es una cuestión perseguible y sancionable para el que lo permite. Tampoco podrían hacerlo en un "botellódromo municipal", y por tanto hasta ahí, la cuestión estaría zanjada. Y si quien puede legalmente consumir alcohol (mayores de edad) no causa problemas por el hecho de hacerlo en círculos reducidos, sino por el hecho de hacer el vándalo, dejar suciedad o directamente causar daños a los bienes públicos y privados, lo que debería de hacerse es perseguir dicha circunstancia (la del vandalismno, no la del botellón) con más eficacia, como se está haciendo por ejemplo en materia de tráfico donde hemos pasado de tener y tolerar como si nada 5.000 muertos al año, a todavía (siguen siendo muchos) 2.000.

Establecer y acotar un recinto público donde la gente se junte a beber alcohol, es algo que hay que meditar mucho. Que puede tener muchos más inconvenientes que ventajas. Que puede no solucionar el problema sino crear otros más graves. Que hay que valorar y analizar con todos los estamentos implicados. Y que desde luego, a un colectivo como la juventud, hay que darle alternativas, propuestas imaginativas, fomentar un ocio sano y positivo, pero para eso, hay que dedicar mucho trabajo y muchos recursos ya que las soluciones (parciales) nunca son a corto plazo. Y en eso, en honor a la verdad, el concejal tampoco tiene la culpa de contar con escasísimos medios y personal. Lo cual este portavoz hace tiempo que denuncia. Como este tema seguro da de sí, he colgado una encuesta (dentro de las limitaciones que tiene el blog en cuanto a extensión y contenido) en el margen derecho del blog. Daré una semana y volveremos a hacer valoraciones.

Únicamente dejo aquí una reflexión. Si un padre tiene dos hijos y quiere que se inscriban en cualquiera de los clubes deportivos de Ibi, ha de hacer un desembolso económico, dependiendo de clubes, todos los meses, para contribuir a las exiguos recursos con que cuenta el deporte de base y para el que los clubes hacen un esfuerzo con el que hay que quitarse el sombrero. Hay padres que con dos hijos a su cargo desembolsan todos los meses entre cien y doscientos euros mensuales para estos fines. Sin embargo, con seis euros, y comprando una botella de alcohol en un supermercado dos jóvenes pueden coger una borrachera descomunal. Algo falla ¿no les parece? Durante demasiado tiempo se ha dedicado un dineral literalmente a "comprar votos" mediante cuestiones cortoplazistas, galas variadas o directamente a "vender" las políticas del ayuntamiento. Imaginemos todos esos recursos dedicados a hacer políticas de fomento del deporte de base y el ocio positivo. Las cosas no suceden porque sí.