Última entrevista en Radio Ibi correspondiente al 10 de ABRIL del año 2015

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jueves, 11 de febrero de 2010

Las pensiones de sus señorías




El pasado 8 de marzo, el diario INFORMACIÓN publicaba un artículo con el siguiente titular "Pensiones de lujo para los diputados y recorte para los trabajadores". En parecidos términos se expresaban otros diarios, haciéndose eco del escándalo que suponía lo anterior, máxime en un contexto de crisis económica como el que estamos viviendo, y en el que para los trabajadores de a pie, es decir, para todos los mortales menos para los diputados, acceder a una pensión supone tener cotizados 35 años, y se está planteando alargar la edad de jubilación hasta los 67.

El reglamento que permitiría semejante privilegio es del año 2006, o sea, de la pasada legislatura, pero ha estado en barbecho durante cuatro años, entre otras cosas, porque un informe del letrado asesor de las Cortes Valencianas decía que no tenían competencia para legislar en materia de pensiones, por lo que ha estado paralizado un tiempo. No crean que no tiene efectos, ya que para todos los que se han jubilado o han cesado en ese tiempo, puede haber creado derechos adquiridos y se está valorando económicamente lo que supondría liquidar la pensión a todos ellos. Lo que los parlamentarios valencianos aprobaron en su momento suponía trasladar, crecido y aumentado, el régimen de chollo que se habían aprobado previamente los parlamentarios de las Cortes Generales. Aunque en el primer párrafo podéis pinchar en el enlace a la noticia citada y empaparos del todo del tema, algunas de las perlas que aprobaron, permitían a los diputados y diputadas valencianos, acceder al 80% de la pensión máxima, por el simple hecho de haber ostentado el cargo durante 7 años.

Lo anterior me trae a la memoria aquellas declaraciones de nuestra alcaldesa, en las que haciendo un alarde de generosidad, dijo que renunciaba a su sueldo como alcaldesa, para que las arcas municipales tuvieran un sueldo menos que soportar. En su momento ya explicó alguien, y se le puso de manifiesto en un pleno, que en primer lugar, legalmente no puede cobrar dos sueldos. O cobra el de diputada autonómica, o cobra el de alcaldesa. En segundo lugar, a la vista del reglamento de privilegios que se aprobaron los diputados, si como diputada consigue aguantar un número mínimo de años, queda bastante claro que podrá acceder a unas condiciones de jubilación que para sí quisieran la mayoría de los españoles. Y en el peor de los casos para ella, si solamente fuera diputada un par de años, accedería a un jugoso finiquito. En honor a la verdad, estoy convencido de que el 99% de los ciudadanos habrían hecho lo mismo. Ni es la primera ni es la última, pero las cosas claras.

La anterior noticia ha provocado tal alarma social, que dos días después, todos los grupos parlamentarios con representación en las Cortes Valencianas han "reculado" y afirman que revisarán dicho reglamento a la baja, con lo que al menos demuestran tener algo de vergüenza torera. De todos modos, cuando lo vea me lo creeré.

Valga como anécdota el chollo de reglamento de las pensiones, que puede relacionarse también con la entrada que en su día dediqué a "el comedor de sus señorías", las dietas, los complementos exentos de impuestos y otra larga serie de privilegios y prebendas que disfrutan los diputados de cualquier parlamento autonómico o nacional. Muchos nos preguntamos porqué en las Cortes Valencianas debe de haber 89 diputados en lugar de treinta, o porqué en Madrid debe de haber 350 diputados en lugar de 100. O porqué se sigue manteniendo un senado cuya única finalidad es procurarle el retiro dorado a alcaldes que llevan más de veinte años siéndolo, aunque la inutilidad manifiesta del Senado es palpable, y aún están peleándose para decidir de qué sirve. O porqué si hay al menos siete autonomías uniprovinciales donde han desaparecido las diputaciones provinciales, se mantienen en el resto. O porqué los consejos de las cajas de ahorro están repletos de políticos cuya única finalidad de ostentar dicho cargo es acceder a jugosas dietas que pagan los pequeños ahorradores a los que les deniegan un crédito.

Quizás con cuestiones como la anterior, cueste poco comprender porqué tenemos un régimen partitocrático donde no siempre llegan los mejores a los cargos de más relevancia, sino los que más medran, más aguantan y sobre todo, no se mueven para salir en la foto. El retiro dorado que espera a los que llegan a ciertos cargos les merece la pena a muchos. Por eso luego hay alcaldes que hacen lo que hacen, o diputados, o ministros, o hasta presidentes del gobierno que rozan la mediocridad más absoluta y que el único trabajo que han realizado en su vida es ser políticos profesionales. En esta época de vacas flacas, todo lo anterior resulta tan obsceno, tan escandaloso y tan miserable, que todavía creo que la mala fama de los políticos se queda corta. Y como en cualquier ámbito de la vida, aunque no todos son iguales, la mayoría calla por si acaso algún día le toca beneficiarse.