Última entrevista en Radio Ibi correspondiente al 10 de ABRIL del año 2015

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martes, 25 de enero de 2011

Promesas con desgana


El pasado fin de semana ha tenido lugar la convención del partido popular en Sevilla, de la que todos los medios de comunicación se han hecho eco ampliamente. En dicha convención, el líder de la citada formación, Mariano Rajoy, ha anunciado la intención de "revisar" los privilegios con los que cuentan sus señorías a la hora de jubilarse. Como me gusta leer entre líneas, si alguno tiene ganas que observe la reacción de la mayoría de correligionarios que rodean a Rajoy cuando hace el anuncio. La mayoría aplauden con indisimulada desgana y ponen ojos de excepticismo.

La anécdota y lo de menos en este caso, es que sea el líder de esta formación el que haga el anuncio. Estoy convencido que si quien hubiese hecho el anuncio hubiese sido el líder del psoe, la reacción de los que le rodearan habría sido similar. O lo que es lo mismo. Esperamos reformas estructurales del sistema, de los dos grandes partidos que precisamente han llevado el Estado de las Autonomías a la situación en la que se encuentra. La mayoría de los que rodean a los líderes de las grandes formaciones, son gente que lleva toda una vida en política. Muchos de ellos ya ni recuerdan cuando ejercieron un trabajo remunerado fuera de ella. Otros, que se escudan en el hecho de tener una "prestigiosa" oposición aprobada, jamás han ejercido en el cargo que aprobaron o lo hicieron unos pocos meses. Más bien parece que en muchos casos, el aprobar una oposición sea el paso previo para ejercer la política con la tranquilidad que daría tener detrás un trabajo seguro y al que podrán incorporarse cómodamente el lejano día en que decidan dejar el ejercicio de la política activa y remunerada. Al final, y con este panorama, va a ser cada vez más difícil, por no decir improbable, que buenos profesionales, empresarios o gente que no cuente con la seguridad de su puesto de trabajo reservado se metan en política. Máxime en un país como España, en el que eso de someterse a la democracia interna es algo que muchos desconocen y donde el que medra, lo hace por callar cuando tocaba y hacer la pelota también cuando tocaba. Aquello de "el que se mueve, no sale en la foto".

Siendo todo lo anterior cierto, y siendo también cierto que lo que cobra en España un presidente del gobierno, un ministro o un presidente autonómico roza en algunos casos el ridículo, no me parece de recibo el sistema de pensiones que en su día se garantizaron diputados y senadores y que luego han copiado también las respectivas cámaras autonómicas. Que con cargo a la remuneración que perciben, pacten hacer una aportación a un plan de previsión privada no me parece mal. Pero que cotizando siete años gocen de la jubilación garantizada, cuando el resto de españoles/as deben de cotizar 35 años como mínimo es algo que insulta al ciudadano y desprestigia a la clase política. Pero claro, ahora las mismas señorías que vienen gozando de este sistema, son las que tienen que modificarlo. Com diem em el meu poble, quan ho veja m'ho creuré.

Porque estas señorías que ahora prometen esto por vergüenza torera (otra cosa será que lo hagan o que la supresión sea sólo parcial y con excepciones, ya lo verán) son las mismas que no han suprimido diputaciones provinciales. Las mismas que han multiplicado los cargos de confianza para colocar amiguetes y colegas hasta el paroxismo. Las mismas que han multiplicado las fundaciones de nulo o escaso contenido, las empresas participadas con capital público y los eventos de dudosa finalidad y altísimo coste hasta el infinito. Las mismas que se han colocado en los consejos de Administración de Cajas de Ahorro, a las que por la única obligación de acudir a media docena de consejos de administración al año, les garantizaban un sueldo aunque su aportación técnica y su asesoramiento fuera inexistente. Las mismas, en definitiva, que lejos de optimizar los recursos públicos, han abusado de ellos hasta secar una ubre llamada España a la que ya no le queda ni una gota. Pues los componentes de esos dos grandes partidos a los que vota casi el 80% (de los que votan claro) de los ciudadanos que han propiciado que la ubre este seca, son los que tienen que aprobar reformas, recortar privilegios, suprimir altos y medios cargos y organismos sin sentido y dejar de exprimirla. Pues eso, que lo mismo que he dicho antes, quan ho veja m'ho creuré

jueves, 11 de febrero de 2010

Las pensiones de sus señorías




El pasado 8 de marzo, el diario INFORMACIÓN publicaba un artículo con el siguiente titular "Pensiones de lujo para los diputados y recorte para los trabajadores". En parecidos términos se expresaban otros diarios, haciéndose eco del escándalo que suponía lo anterior, máxime en un contexto de crisis económica como el que estamos viviendo, y en el que para los trabajadores de a pie, es decir, para todos los mortales menos para los diputados, acceder a una pensión supone tener cotizados 35 años, y se está planteando alargar la edad de jubilación hasta los 67.

El reglamento que permitiría semejante privilegio es del año 2006, o sea, de la pasada legislatura, pero ha estado en barbecho durante cuatro años, entre otras cosas, porque un informe del letrado asesor de las Cortes Valencianas decía que no tenían competencia para legislar en materia de pensiones, por lo que ha estado paralizado un tiempo. No crean que no tiene efectos, ya que para todos los que se han jubilado o han cesado en ese tiempo, puede haber creado derechos adquiridos y se está valorando económicamente lo que supondría liquidar la pensión a todos ellos. Lo que los parlamentarios valencianos aprobaron en su momento suponía trasladar, crecido y aumentado, el régimen de chollo que se habían aprobado previamente los parlamentarios de las Cortes Generales. Aunque en el primer párrafo podéis pinchar en el enlace a la noticia citada y empaparos del todo del tema, algunas de las perlas que aprobaron, permitían a los diputados y diputadas valencianos, acceder al 80% de la pensión máxima, por el simple hecho de haber ostentado el cargo durante 7 años.

Lo anterior me trae a la memoria aquellas declaraciones de nuestra alcaldesa, en las que haciendo un alarde de generosidad, dijo que renunciaba a su sueldo como alcaldesa, para que las arcas municipales tuvieran un sueldo menos que soportar. En su momento ya explicó alguien, y se le puso de manifiesto en un pleno, que en primer lugar, legalmente no puede cobrar dos sueldos. O cobra el de diputada autonómica, o cobra el de alcaldesa. En segundo lugar, a la vista del reglamento de privilegios que se aprobaron los diputados, si como diputada consigue aguantar un número mínimo de años, queda bastante claro que podrá acceder a unas condiciones de jubilación que para sí quisieran la mayoría de los españoles. Y en el peor de los casos para ella, si solamente fuera diputada un par de años, accedería a un jugoso finiquito. En honor a la verdad, estoy convencido de que el 99% de los ciudadanos habrían hecho lo mismo. Ni es la primera ni es la última, pero las cosas claras.

La anterior noticia ha provocado tal alarma social, que dos días después, todos los grupos parlamentarios con representación en las Cortes Valencianas han "reculado" y afirman que revisarán dicho reglamento a la baja, con lo que al menos demuestran tener algo de vergüenza torera. De todos modos, cuando lo vea me lo creeré.

Valga como anécdota el chollo de reglamento de las pensiones, que puede relacionarse también con la entrada que en su día dediqué a "el comedor de sus señorías", las dietas, los complementos exentos de impuestos y otra larga serie de privilegios y prebendas que disfrutan los diputados de cualquier parlamento autonómico o nacional. Muchos nos preguntamos porqué en las Cortes Valencianas debe de haber 89 diputados en lugar de treinta, o porqué en Madrid debe de haber 350 diputados en lugar de 100. O porqué se sigue manteniendo un senado cuya única finalidad es procurarle el retiro dorado a alcaldes que llevan más de veinte años siéndolo, aunque la inutilidad manifiesta del Senado es palpable, y aún están peleándose para decidir de qué sirve. O porqué si hay al menos siete autonomías uniprovinciales donde han desaparecido las diputaciones provinciales, se mantienen en el resto. O porqué los consejos de las cajas de ahorro están repletos de políticos cuya única finalidad de ostentar dicho cargo es acceder a jugosas dietas que pagan los pequeños ahorradores a los que les deniegan un crédito.

Quizás con cuestiones como la anterior, cueste poco comprender porqué tenemos un régimen partitocrático donde no siempre llegan los mejores a los cargos de más relevancia, sino los que más medran, más aguantan y sobre todo, no se mueven para salir en la foto. El retiro dorado que espera a los que llegan a ciertos cargos les merece la pena a muchos. Por eso luego hay alcaldes que hacen lo que hacen, o diputados, o ministros, o hasta presidentes del gobierno que rozan la mediocridad más absoluta y que el único trabajo que han realizado en su vida es ser políticos profesionales. En esta época de vacas flacas, todo lo anterior resulta tan obsceno, tan escandaloso y tan miserable, que todavía creo que la mala fama de los políticos se queda corta. Y como en cualquier ámbito de la vida, aunque no todos son iguales, la mayoría calla por si acaso algún día le toca beneficiarse.