
No le he pedido permiso a mi compañero Basseta, para hablar hoy en mi blog sobre la tropelía que va a intentar cometerse dentro de unas pocas horas. Por encima de las diferencias ideológicas que tenemos y que, en algunos aspectos son notables, nos unen lazos de amistad, de compañerismo, de profesión y, si me permiten, de sensibilidades en lo esencial que son el respeto, la tolerancia, la educación, la solidaridad, la cultura, en definitiva, la manera en la que creemos que uno debe de conducirse por este mundo en el que transitamos y en el que creemos que hay que vivir con dignidad o por lo menos intentarlo. Y por supuesto, con el respeto absoluto y la creencia de que la democracia es el mejor sistema para organizar la convivencia, aunque tenga cosas plausiblemente mejorables, especialmente en nuestra villa.
A solicitud de la señora alcaldesa, máxima autoridad de esta villa, el juzgado contencioso administrativo, ha dictaminado orden judicial para acceder a la propiedad de la esposa del concejal y portavoz de Esquerra Unida en Ibi. Los motivos que han llevado a pedir dicha autorización, tienen toda la pinta de ser de índole claramente política o, peor que lo anterior, por el hecho de que el Señor Verdú lleva toda la legislatura haciendo una impecable, digna, dura, trabajada y difícil tarea de oposición a la peor mayoría absoluta que se recuerda en décadas. Ésto, como dírían los ingeniosos colegas de la entrada del blog de Semana Santa, "es así" . El señor Verdú, que tiene un despacho profesional con el que no solamente se gana muy dignamente la vida, sino que además da trabajo a varias personas, ejerce dicha tarea de oposición complicándose bastante la vida y robando tiempo a sus obligaciones familiares, sus hobbies, y a su vida privada como en definitiva nos pasa a la mayoría que decidimos algún día la "locura" de meternos en esto, a pesar del desprestigio social que últimamente conlleva, precisamente por actuaciones como la de nuestro actual equipo gobernante, que lleva toda la legislatura cubriéndose de gloria. Y lo único que nos llevamos son bofetadas políticas, intentos de desprestigio, cuando no de hundimiento. Eso sí, nadie nos ha puesto la pistola para estar aquí.
Al parecer, una obra menor realizada solicitando la correspondiente licencia en la caseta de campo de la esposa del concejal, es el motivo que ha soliviantado los servicios del área de urbanismo de nuestro últimamente pestilente ayuntamiento. De lo contrario, no se entiende en absoluto, cómo otras actuaciones, realizadas a la vista de toda la población, similares a vallas y muros de piedra fuera de ordenación no han levantado ni soliviantado, ni motivado que la alcaldesa pida órdenes judiciales para inspeccionarse a sí misma, sino que más bien al contrario, lo que han motivado es solicitar de sus compañeros que se cambie la norma para adaptar la anterior tropelía a la ordenación que previamente y a la vista de todo el mundo se ha vulnerado.
Y lo mismo podríamos decir de obras llevadas a cabo en un conocido edificio de la Plaza de la Palla de Ibi, donde también a la vista del Migue, su colegui y de todo el pueblo, se levantó una planta de más, y se reformó vulnerando toda la normativa en vigor sobre la estética del casco antiguo. Tampoco algunas obras realizadas por una empresa que ha estado muchos años a nombre de la esposa de un conocido funcionario del área de urbanismo han motivado ni inspecciones, ni solicitud de órdenes judiciales. Ni decenas de obras levantadas en esta y la pasada legislatura que han proliferado especialmente en zonas rurales han motivado similares solicitudes. Todas las anteriores cuestiones han sido denunciadas bien en comisiones de urbanismo, bien en requerimientos efectuados en pleno, y aportando además testimonios gráficos de los que tanto el señor Miguel Ángel Agüera como la alcaldesa y los miembros del equipo de gobierno tienen perfecta constancia. En dos plenos además, el señor Agüera contestó refiriéndose a las obras del conocido edificio de la Plaza de la Palla y la última planta llevado a cabo allá por 2003, que habían pedido orden judicial. A la vista esta que, o no la pidieron, o la han pedido a un juzgado diferente al que han solicitado acceder para poder inspeccionar las obras de la esposa del concejal José Vicente Verdú, ya que esta ha tardado menos de un mes en despacharse.
A solicitud de la señora alcaldesa, máxima autoridad de esta villa, el juzgado contencioso administrativo, ha dictaminado orden judicial para acceder a la propiedad de la esposa del concejal y portavoz de Esquerra Unida en Ibi. Los motivos que han llevado a pedir dicha autorización, tienen toda la pinta de ser de índole claramente política o, peor que lo anterior, por el hecho de que el Señor Verdú lleva toda la legislatura haciendo una impecable, digna, dura, trabajada y difícil tarea de oposición a la peor mayoría absoluta que se recuerda en décadas. Ésto, como dírían los ingeniosos colegas de la entrada del blog de Semana Santa, "es así" . El señor Verdú, que tiene un despacho profesional con el que no solamente se gana muy dignamente la vida, sino que además da trabajo a varias personas, ejerce dicha tarea de oposición complicándose bastante la vida y robando tiempo a sus obligaciones familiares, sus hobbies, y a su vida privada como en definitiva nos pasa a la mayoría que decidimos algún día la "locura" de meternos en esto, a pesar del desprestigio social que últimamente conlleva, precisamente por actuaciones como la de nuestro actual equipo gobernante, que lleva toda la legislatura cubriéndose de gloria. Y lo único que nos llevamos son bofetadas políticas, intentos de desprestigio, cuando no de hundimiento. Eso sí, nadie nos ha puesto la pistola para estar aquí.
Al parecer, una obra menor realizada solicitando la correspondiente licencia en la caseta de campo de la esposa del concejal, es el motivo que ha soliviantado los servicios del área de urbanismo de nuestro últimamente pestilente ayuntamiento. De lo contrario, no se entiende en absoluto, cómo otras actuaciones, realizadas a la vista de toda la población, similares a vallas y muros de piedra fuera de ordenación no han levantado ni soliviantado, ni motivado que la alcaldesa pida órdenes judiciales para inspeccionarse a sí misma, sino que más bien al contrario, lo que han motivado es solicitar de sus compañeros que se cambie la norma para adaptar la anterior tropelía a la ordenación que previamente y a la vista de todo el mundo se ha vulnerado.
Y lo mismo podríamos decir de obras llevadas a cabo en un conocido edificio de la Plaza de la Palla de Ibi, donde también a la vista del Migue, su colegui y de todo el pueblo, se levantó una planta de más, y se reformó vulnerando toda la normativa en vigor sobre la estética del casco antiguo. Tampoco algunas obras realizadas por una empresa que ha estado muchos años a nombre de la esposa de un conocido funcionario del área de urbanismo han motivado ni inspecciones, ni solicitud de órdenes judiciales. Ni decenas de obras levantadas en esta y la pasada legislatura que han proliferado especialmente en zonas rurales han motivado similares solicitudes. Todas las anteriores cuestiones han sido denunciadas bien en comisiones de urbanismo, bien en requerimientos efectuados en pleno, y aportando además testimonios gráficos de los que tanto el señor Miguel Ángel Agüera como la alcaldesa y los miembros del equipo de gobierno tienen perfecta constancia. En dos plenos además, el señor Agüera contestó refiriéndose a las obras del conocido edificio de la Plaza de la Palla y la última planta llevado a cabo allá por 2003, que habían pedido orden judicial. A la vista esta que, o no la pidieron, o la han pedido a un juzgado diferente al que han solicitado acceder para poder inspeccionar las obras de la esposa del concejal José Vicente Verdú, ya que esta ha tardado menos de un mes en despacharse.
Espero que la comisión que asistirá a inspeccionar las obras disfrute desmenuzando palmo a palmo la propiedad de la familia del aguerrido portavoz, "golismeando" (como diría José Mota) por los rincones, regocijándose en la vengativa actuación que en nombre de la autoritaria alcaldesa van a llevar a cabo. Ni he he estado nunca en esa propiedad, ni sé lo que ha hecho, ni si ha podido cometer alguna liviana o grave irregularidad. Lo que sí sé es que aquí no somos todos iguales y que las actuaciones que está llevando a cabo este equipo de gobierno comienzan a ser preocupantes ya que el mensaje que se traslada al ciudadano es claro. El que nos planta cara, lo pagará, le grabaremos, le inspeccionaremos, le denunciaremos en los juzgados y ojito, que dentro de un año, volveremos a mandar. Solamente los ciudadanos podrán poner remedio a tanta desvergüenza, tanta tropelía, tanta arbitrariedad y tanta chulería. Perdón Basseta, pero sabía que si te pedía permiso para hablar de esto, igual no me lo dabas.