
Ayer recogían diversos medios de comunicación, extractos de las declaraciones del primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Ibi, Miguel Ángel Agüera Sánchez, más conocido por los seguidores de esta bitácora como "El Migue". Qué quieren que les diga, lo otro es mucho más largo y Miguel Ángeles hay muchos. Sin embargo el Migue es más breve y en seguida sabemos de quién estamos hablando.
El Migue, entre otras cosas, dice no enterarse de nada de lo que pasaba en el polideportivo cuando estaba la anterior concejala y que está siendo objeto de investigación penal en el Juzgado nº 2 de Ibi. Sin embargo, fue concejal de Hacienda, régimen administrativo, personal, patrimonio y contratación durante la legislatura 2003-2007. En función de dicha condición, tenía dedicación exclusiva. Es decir, cobraba por dedicarse en exclusiva a los asuntos propios de su concejalía y, entre otras muchas competencias, tenía la de revisar y supervisar todas y cada una de las facturas que pasaban por sus manos y que todos y cada uno de los concejales delegados de área con firma autorizada, firmábamos y ordenábamos pagar cada semana.
De hecho, el Migue mostraba un especial celo en supervisar todas y cada una de las facturas que se cargaban en las partidas asignadas a los concejales de ADIi y, cuando alguna cosa no le cuadraba, rápidamente nos llamaba para pedir explicaciones. Es conocido por todos también el celo del Migue, en encontrar facturas de otros concejales incluso de sus negocios privados, y si no, que se lo cuenten a Yolanda Venteo. Es también experto en hacer públicas facturas de tarjetas de crédito que él atribuye a otros, pero sin embargo no encuentra por ningún lado las suyas, ni las de la alcaldesa ni las de sus concejales de equipo de gobierno.
Esta destreza en el conocimiento de facturas de otros, se transmuta en desconocimiento, olvido o ignorancia cuando se trata de las facturas, gastos y contrataciones de los concejales del Partido Popular. Así, como no podía ser de otro modo, dice que ni se enteraba de las contrataciones al margen de la ley que presuntamente habría hecho su ex-compañera, ni de lo que se recaudaba y cobraba en el polideportivo, ni de dónde iba ese dinero, ni cuál era el mecanismo de ingreso. Resulta curioso que una piscina climatizada y un polideportivo con miles de usuarios que pagaban por diferentes conceptos (carné del polideportivo, cursos, bonos de baño trimestral, bonos de baño individual, etcétera), en definitiva, una instalación que generaba ingresos en metálico durante todo el año, no fuera cometido del control del concejal de Hacienda. Aixó, Migue, com diuen en el meu poble, NO T'HO CREUS NI TÚ.
Más bien, lo que cualquier ciudadano normal puede deducir es que, el señor concejal de Hacienda estaba perfectamente al tanto de todo lo que se hacía en esas dependencias municipales. Y no solamente estaba al tanto, sino que alentaban y fomentaban en el ánimo de la ex-concejala la persistencia con toda esa incesante actividad que les reportó pingües resultados electorales. Cuando se destapó el pastel, patada al culo y personación contra la ex-compañera, que ahora ya no les hace falta (eso piensan) Sin embargo, ahora el Migue, nos dice que "se enteraba por la prensa" ¡ Átame esa mosca por el rabo!, que diría un castizo. Indudablemente, el cloro de la piscina provoca serios efectos neuronales, pero a lo que es la jeta, que algunos la tienen de hormigón armado, la deja indemne.





