
La semana pasada acudieron a ser entrevistados el jueves y el viernes, respectivamente, Miguel Ángel Agüera presidente y portavoz del Partido Popular en Ibi, y la actual alcaldesa, Mayte Parra.
Solamente tuve ocasión de escuchar seis minutos de la intervención del portavoz popular que, cumplieron a rajatabla con el guión que llevan seis años repitiendo como un loro. "El tripartito de la oposición". "Nicolás se cambió de chaqueta". Quería ser candidato del PP y como no pudo, se montó su partido". "Carece de ética y moral". Posteriormente, dio un repaso a los portavoces y candidatos del los otros dos partidos de la oposición. Por supuesto, ninguno sale bien parado, también carecen de ética y de moral y, de un modo u otro, es gente que no es de fiar ni coherente con lo que predica. Viniendo tales "elogios" de este personaje, para el que el fiscal de momento ha pedido una acusación por presunta malversación de caudales públicos, uno no sabe si sentirse reconfortado y aliviado de no contar con sus simpatías y afectos.
El sábado por la tarde, un matrimonio de mediana edad, a los que sólo conozco de vista, me hacían señas desde el otro lado de la acera para que esperara. Así lo hice. Se acercaron. Su interés era mostrarme la indignación que sentían tras la incendiaria entrevista que, al parecer (no la escuché), dio la alcaldesa el viernes en la emisora pública. Una vez más, y siguiendo también la tónica de hace siete años y medio, el insulto, la difamación, la diatriba provocadora, la falta de respeto y la ausencia total de educación, dedicó prácticamente la totalidad de la entrevista a "dar caña" a la oposición.
Quien no resida en Ibi, podría pensar que se trata de un gobierno en minoría acosado por una oposición que no le permite sacar un sólo proyecto adelante. Los que vivimos aquí, sabemos, por el contrario, que este gobierno que sólo acude a los medios públicos a lloriquear, a quejarse, a insultar a la oposición y a echar balones fuera, CUENTA CON TRECE CONCEJALES de un total de 21. Está haciendo desde el primer día lo que le viene en gana. Puede aprobar y sacar adelante cualquier votación. Puede, por poder, hasta vulnerar la legalidad establecida para hacerse muros contra la normativa vigente. Por poder, puede expulsar hasta a tres concejales de su partido, provocar él solito crisis internas y haber sido el responsable de que las cuentas del Ayuntamiento de Ibi estén siendo investigadas en diversos procesos judiciales y reprendidas por autoridades autonómicas, como recientemente ha ocurrido con el informe del Sindic de Comptes.
Un servidor, con un sólo concejal con representación, con una mayoría absoluta enfrente que ejerce con este talante, se pregunta si vale la pena aguantar todo ésto para que al final, encima la gente nos meta en el mismo saco, que no es otra cosa la que el PP pretende. Hace siete años y medio, cuando fundamos ADIi, había un gobierno que había hastiado también a muchos ciudadanos y que, en demasiadas ocasiones, tenía miembros que faltaban al respeto. Aquéllo determinó que nos presentaramos como otra alternativa. Si entonces existían motivos, hoy se han multiplicado por diez. Así que, por supuesto, vale la pena. Estoy seguro de que el pueblo de Ibi no quiere un alcalde o alcaldesa que insulte permanentemente. Quedan menos de ocho meses para averiguarlo.