
Foto INFORMACION (Juani Ruiz)
Ayer entrevistaron en la emisora municipal a Miguel Ángel Agüera. Solamente pude escucharle unos quince minutos. No es que no lo resistiera, reconozco que su tono de voz, las cosas que dice, cómo las dice, tienen su punto. La capacidad de ser mendaz sin alterarse no la tiene todo el mundo. Requiere práctica, años de entrenamiento y sobre todo estómago y cara suficientes para hacerlo.
Una de las cosas que más me sorprendió, a parte de decir que la oposición somos muuuy "malos" (nene pupa, pega calvo) y que tenemos menos futuro que el urbanismo de Ibi en sus manos, es que dijo que yo le había decepcionado, algo parecido dijo también de mi compañero el Sr. Verdú, más conocido como Basseta. Lo cual, me produjo un sentimiento de alegría y emoción, ya que si estoy decepcionando al señor Agüera, debe ser que lo estoy haciendo razonablemente como oposición. Nada me preocuparía más que un político de su talla, que está aprobando trajes a medida para sus coleguis, adjudicando urbanizaciones, reclasificando metros y gestionando la oficina de urbanismo como si fuera su cortijo particular, viera colmadas en mi persona sus espectativas.
En su caso, no puedo decir lo mismo. Tanto él como su colegui, la alcaldesa de Ibi, están colmando mis espectativas sobradamente. Es más, las están superando. En el caso concreto del señor Agüera, como responsable del área de urbanismo y obras públicas, debo decir que es todo un fenómeno, tan sólo comparable a otro Miguel Ángel Agüera, más conocido como "El Migue", que fue concejal de Hacienda, contratación, patrimonio, personal y régimen administrativo la pasada legislatura. El tal Migue era un genio, y se las apañó para que durante tres años la mayoría de los trabajos del Ayuntamiento los realizase una única empresa de electricidad , sin necesidad de concursos, ni de pasar por el procedimiento de contratación preceptivo, pero de eso hablaremos largo y tendido otro día, ya que merece capítulo a parte. Como concejal de personal, había al parecer y según dicen en los Juzgados y en los periódicos, gente variada trabajando en el polideportivo sin contrato, cobrando en "negro" y él no se enteraba de nada. Se manejaba dinero a manos llenas al márgen de la contabilidad municipal. Se encargaban obras para las que no había presupuesto y para las que luego ha habido que regularizar facturas a "tutiplén". El genio del "Migue" consiguió, que de todo lo anterior pasara por culpable una única persona, ex compañera suya a la que ahora además acusan en el Juzgado, saliéndose él y su colegui de rositas (de momento).
Pero este Miguel Ángel Agüera es mucho mejor que aquel "Migue". El "Migue" concejal de urbanismo es muuucho más listo. Como decía Felix Rodríguez de la Fuente, nuestro Migue se agazapa en su madriguera y espera paciente a la ocasión propicia, para reclasificar terreno en el momento oportuno. Pero no cualquier terreno, tiene que ser un terreno en concreto, porque si te equivocas, como en el caso de Barberá, o antes ya lo había reclasificado otro, no te cunde lo mismo. El terreno del que le gusta reclasificar al Migue es un terreno especial, con dueños concretos y ubicado en una zona concreta. Que las licencias de obras se demoren meses sin justificación no es un problema para "Migue". Temas como el asfaltado de la calle dolçainers, que se ha demorado más de tres años, son temas de los que él, que tiene otros hobbies no puede ni debe preocuparse. La afición preferida de "El Migue" es la reclasificación a gran escala. También tiene otra muy especial: Las grandes obras con sobrecoste como la Plaza de la Palla, la de los Reyes Magos, el palacio de justicia. Y últimamente se le ha conocido un hobby menor, colocar kioskos en lugares poco apropiados sin saber para qué sirven. La observancia de la normativa para construir en casco antiguo, tampoco le preocupa demasiado, lo que preocupa es reclasificar y cambiar las normas para que las obras de alguna colegui estén dentro de ordenación.
Este es mi Migue, nunca te decepciona, pero nada te soluciona. En un futuro, los libros de historia de Ibi rezarán, sin Miguel Ángel Agüera, el urbanismo ya no es lo que era...