
Como ya comentamos y han hecho público diversos medios de comunicación, el pasado viernes, Rafael Serralta, nuevo responsable del área de Hacienda, Administración, Personal y régimen administrativo del Ayuntamiento de Ibi, hacía entrega a los grupos de la oposición de una copia de los extractos de las tarjetas visa desde el año 2003 hasta la fecha.
Era una exigencia de los grupos de la oposición desde hace al menos tres años, cuando nos llegaron rumores de que se había hecho un uso excesivo de las mismas, y cuando nos aseguraban que había compras y adquisiciones de lo más extraño. De lo contrario, probablemente esto ni siquiera habría sido objeto de tanta polémica, formando parte de los gastos de representación que tiene cualquier ayuntamiento de España. Cabe decir, que esta decisión que ha hecho efectiva Serralta, en último término y como responsable del área en concreto se verifica con el pleno respaldo de sus compañeros de gobierno, pero con la resistencia y oposición de la alcaldesa, que no ha tenido más remedio si quiere seguir ocupando el sillón y que hasta el último segundo ha faltado a la verdad diciendo que esa información ya la teníamos.
A nadie se le escapa, que si no tuviéramos la situación que hay actualmente en el consistorio, es decir, si continuase habiendo mayoría absoluta, esta y otras muchas cuestiones serían de imposible cumplimiento, estando dirigido el Ayuntamiento por una persona del talante de Mayte Parra. Lo anterior, viene al hilo del título con el que encabezo hoy esta bitácora. Ibi necesita normalidad. El pasado viernes tuvimos por primera vez en muchos años una comisión informativa de hacienda donde se debatió, se habló, se hicieron propuestas, se contrastaron ideas. Donde los concejales del gobierno ponían la información encima de la mesa, respondían a las preguntas y dudas de la oposicion. Donde acudieron los técnicos del área para aclarar o puntualizar las cuestiones dudosas. Fue una comisión donde se nos aclararon algunos avances necesarios para proyectos que Ibi necesita, y todos los grupos políticos firmamos conjuntamente uno muy importante como era dotar de la partida económica suficiente para ejecutar la rotonda que permita acceder al futuro polígono NP I-7, donde ya hay empresas interesadas en adquirir suelo y montar empresas que creen empleo y riqueza para nuestro pueblo. Eso es, o al menos debe de ser, la normalidad que Ibi necesita.
Claro está, en esa comisión ya no estaba Miguel Ángel Agüera, quien ha sido el paradigma de la chulería para con sus compañeros, el oscurantismo, el mangoneo y el utilizar los resortes del ayuntamiento para sus propios fines. Porque eso habían sido las comisiones que este señor presidía y, lo que es peor, así estaban las áreas que de él han dependido en los últimos nueve años (hacienda, urbanismo y luego otra vez hacienda), dejando los cajones del ayuntamiento repletos de asuntos bloqueados, podridos y con decenas de ciudadanos con sus derechos pisoteados, otros cabreados y otros sintiéndose estafados, todo a partes iguales. Ahora, los nuevos compañeros van toreando eso como pueden y, como dije el otro día, son plenamente conscientes de que los tres años que tienen por delante de legislatura, son inviables sin contar con la colaboración de los grupos de la oposición. Esa es la normalidad que queremos. Y en ese contexto sólo hay una situacion anómala, que Mayte Parra, quien ha utilizado el mismo estilo ocultista y conspiratorio que su exjefe Miguel Ángel AGüera, siga presidiendo la corporación. Hasta que Mayte no abandone el sillón de la alcaldía esa normalidad será imposible del alcanzar y no será plena.
Pero es de reconocer que sus compañeros, aunque sea obligado por las circunstancias y por el convencimiento que estas les imponen, lo están intentando. Para los nuevos concejales del PP, tener a la alcaldesa presidiendo el ayuntamiento, por mucho que luego en público sean disciplinados con la boca pequeña, es cada vez un lastre más difícil de llevar, y cada vez tienen más claro que cuando antes se dilucide el futuro de Mayte, antes podrán encarar definitivamente tres años de legislatura en paz y con normalidad.