
El encabezamiento de esta entrada, refleja a la perfeccción que algunos no están contentos ni cuando hay algo positivo que explicar y, ahora que falta un año para elecciones, menos todavía.
El pasado martes, se reunió la comisión que preside la Concejal, Rosa Ibáñez, y que afecta a varias áreas del Ayuntamiento: Servicios públicos, Cultura, Educación. Llegado el turno de informes,
la concejala nos adelantó una excelente noticia, de la cual nos congratulamos todos, especialmente los alumnos, padres y madres del Colegio Cervantes. La aprobación por parte de Consellería de las obras para la segunda fase de dicho colegio que completarán, dieciséis años después, su adaptación a la LOGSE. Dichas obras tienen un presupuesto aproximado de un millón y medio de euros más IVA y, lógicamente, siendo de su íntegra competencia, serán ejecutadas a cargo de Consellería de Educación.
Han sido adjudicadas por CIEGSA, que es la empresa en la que consellería tiene delegada la construcción de Centros Educativos, a la mercantil, INTERSA, empresa que ha efectuado gran parte de las obras más importantes en Ibi en los últimos años (Teatro Río, Juzgado, Piscina Climatizada),
la mayoría de ellas con sobrecostes millonarios. Pero de esto último, ya hablaremos, aunque me sigue chocando que el hecho de que una empresa reiteradamente ejecute con importantes sobrecostes, no cuente para nada a la hora de adjudicarle nueva obra pública. Suena raro, ¿verdad?
Dicho lo anterior, lo chocante del tema es que
cuando el miércoles escuché el corte de voz en Radio Ibi referente a la citada noticia, la señora Alcaldesa en lugar de explicar que dicha inversión se iba a llevar a cabo en breve, inversión que por otra parte ya se dio como hecha en la pasada legislatura y que se encargó de computar en los veinte millones para centros educativos también en la pasada campaña electoral, es decir, que era algo seguro, obligatorio y de debido cumplimiento para Consellería de Educación,
el 70% de la intervención fuera para despotricar contra los anteriores gobernantes, lloriquear porque le dejaron los colegios hechos polvo y no sé cuántos improperios más. Es decir, ni siquiera cuando se hace algo medianamente bien se relaja.
Habrá que refrescar a esta mujer la memoria con varios datos. El primero, que
la obligación de Consellería de Educación es esa, construir centros educativos, planificar el programa educativo y pagar al profesorado, para lo cual tiene competencia y recursos que sólo a ella competen. Que en segundo lugar, si el Colegio Cervantes se lo encontró hecho unos zorros, más si cabe que otros centros educativos de Ibi que tienen también previstas obras de adaptación a la LOGSE, lo fue exclusivamente porque la Consellería de Educación, gobernada como todas las demás por SU partido desde el año 1995, puso un cerco y bloqueo a Ibi en inversiones, ya que el pueblo entonces votaba mayoritariamente en las municipales a otro partido. En tercer lugar, porque
cuando era concejala y portavoz de la oposición en aquellos años, no le escuché quejarse ni una sola vez de que las correspondientes inversiones de la consellería, debidas y obligadas para con los ciudadanos de Ibi, que tenían los mismos derechos entonces que ahora, no vinieran a tiempo y bien. Y en último lugar, porque
el edificio de viviendas que se adosó al colegio Cervantes, mutilando su capacidad de crecimiento, se aprobó contando con su voto favorable y estando ella en la oposición.Así que, si hay cosas positivas como esta, en la que, indudablemente tiene responsabilidad y mérito, sería más lógico, conveniente y prudente, explicar la inversión y hacerla cuando antes, que el pueblo si todo ha sido bueno y bonito, seguro se lo reconocerá. Recurrir a la descalificación del contrario y a la queja, cuando ya lleva siete años de alcaldesa y cuando todos sabemos que si las reformas de los centros educativos se han atrasado en Ibi, ha sido por la marginación intencionada a que consellería sometió a nuestro pueblo en los años que ella era oposición, queda retratada y refleja que tiene miedo, mucho miedo a perder una mayoría absoluta de la que en absoluto se están haciendo acreedores esta legislatura.