El Ayuntamiento de Ibi guarda un minuto de silencio en condena por el
asesinato machista de una mujer y su hijo en Dolores
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Ibi, 21/05/2026.- El Ayuntamiento de Ibi se ha sumado este jueves a la
convocatoria impulsada por la Generalitat Valenciana y la Federación
Valenciana de...
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jueves, 29 de marzo de 2012
NOVECENTO
Fragmento de Novecento en la escena en que los campesinos protestan pacíficamente. Esta película de Bernardo Bertolucci recrea los convulsos movimientos que se vivieron en la Italia de principios del siglo XX. Que todo el mundo pueda ejercer sus derechos en paz y en libertad, es algo que ha costado mucho de ganar. Se piense como se piense. Debajo os dejo el fragmento más reconocible de la banda sonora de esta película, una composición verdaderamente sublime de ENNIO MORRICONE
viernes, 29 de octubre de 2010
Huelga con consecuencias diferentes

En el pleno del pasado 4 de octubre, mi compañero José Vicente Verdú le preguntó al concejal de Hacienda y Personal, don José Antonio Onsurbe, si después de la huelga de funcionarios que tuvo lugar el 8 de junio, como protesta por el recorte de sueldos que se aprobó por el gobierno de la nación, se había procedido desde el Ayuntamiento a aplicar el correspondiente descuento en las nóminas de los trabajadores.
Reconozco que la pregunta me dejó perplejo, ya que uno entendía que era una cuestión de perogrullo, una consecuencia inmediata e ineludible. El trabajador tiene todo el derecho del mundo a hacer huelga, pero la consecuencia que lleva aparejada es la pérdida del día o las horas correspondientes de su salario. Así lo habrán notado en su nómina miles de trabajadores de Ibi que sí la secundaron, aunque luego ya sabemos que hay pactos entre trabajadores y empresarios para compensar días con vacaciones y cuestiones por el estilo. Pero lo que me dejó más perplejo -más aún que la pregunta del compañero de EU- fue la respuesta del concejal del área, cuando contestó más o menos que se hizo una excepción en este caso, que ya se había producido en ocasiones anteriores. Vamos, algo así como que se siguió la costumbre, haciendo bueno el origen de nuestras normas, que arrancan de la tradición del derecho romano y el "ius consuetudinae", o el derecho de la costumbre, y que convierte en norma la conducta que se repite muchas veces.
Lo anterior, que puede venir muy bien para quedar con los funcionarios del Ayuntamiento, no sé que les debió de parecer al resto de trabajadores. Pero siendo ya grave, más grave es lo que se ha producido tras la huelga general del pasado mes de septiembre y que, en el Ayuntamiento de Ibi, fue secundada por un escasísimo número de funcionarios. Los trabajadores del polideportivo y la piscina, en su totalidad sí siguieron la huelga general. Lo anterior, como es lógico, ha tenido una inmediata consecuencia como ha sido el que hayan visto aplicado el descuento de ese día de huelga en sus emolumentos lo que han podido comprobar en la nómina del mes de octubre. Tal celeridad en la aplicación que en este caso no ha seguido el "ius consuetudinae" que aplicó el concejal de Personal en la anterior huelga con sus compañeros, ha sido tan, pero tan acelerada, que han descontado el día de huelga de su nómina hasta a los trabajadores que no la hicieron porque estaban sencillamente de baja o de vacaciones y que fueron varios.
El problema de todo esto, parece más bien -esto es mi opinión-, que viene porque el colectivo de trabajadores del polideportivo no se ha plegado ante los reiterados atropellos y faltas de respeto que vienen padeciendo desde que estalló el affaire de los "papeles del polideportivo" o la presunta "caja B". Y claro, en este caso, hacer huelga, ha tenido la consecuencia. Que se les descuente el salario al hacer huelga no debería ser noticia, la noticia y el escándalo debió de saltar cuando no se hizo al resto. Así, ahora los responsables del área de personal del Ayuntamiento tienen varios problemas, que seguro el Migue y ahora su colegui Onsurbe van a tener que explicar muy, pero que muy clarito. Y no solamente a los organismos correspondientes, sino a todos los trabajadores y trabajadoras de Ibi, y a los ciudadadanos en general que deben de estar sorprendidos ante estas raras costumbres de sus gobernantes.
Reconozco que la pregunta me dejó perplejo, ya que uno entendía que era una cuestión de perogrullo, una consecuencia inmediata e ineludible. El trabajador tiene todo el derecho del mundo a hacer huelga, pero la consecuencia que lleva aparejada es la pérdida del día o las horas correspondientes de su salario. Así lo habrán notado en su nómina miles de trabajadores de Ibi que sí la secundaron, aunque luego ya sabemos que hay pactos entre trabajadores y empresarios para compensar días con vacaciones y cuestiones por el estilo. Pero lo que me dejó más perplejo -más aún que la pregunta del compañero de EU- fue la respuesta del concejal del área, cuando contestó más o menos que se hizo una excepción en este caso, que ya se había producido en ocasiones anteriores. Vamos, algo así como que se siguió la costumbre, haciendo bueno el origen de nuestras normas, que arrancan de la tradición del derecho romano y el "ius consuetudinae", o el derecho de la costumbre, y que convierte en norma la conducta que se repite muchas veces.
Lo anterior, que puede venir muy bien para quedar con los funcionarios del Ayuntamiento, no sé que les debió de parecer al resto de trabajadores. Pero siendo ya grave, más grave es lo que se ha producido tras la huelga general del pasado mes de septiembre y que, en el Ayuntamiento de Ibi, fue secundada por un escasísimo número de funcionarios. Los trabajadores del polideportivo y la piscina, en su totalidad sí siguieron la huelga general. Lo anterior, como es lógico, ha tenido una inmediata consecuencia como ha sido el que hayan visto aplicado el descuento de ese día de huelga en sus emolumentos lo que han podido comprobar en la nómina del mes de octubre. Tal celeridad en la aplicación que en este caso no ha seguido el "ius consuetudinae" que aplicó el concejal de Personal en la anterior huelga con sus compañeros, ha sido tan, pero tan acelerada, que han descontado el día de huelga de su nómina hasta a los trabajadores que no la hicieron porque estaban sencillamente de baja o de vacaciones y que fueron varios.
El problema de todo esto, parece más bien -esto es mi opinión-, que viene porque el colectivo de trabajadores del polideportivo no se ha plegado ante los reiterados atropellos y faltas de respeto que vienen padeciendo desde que estalló el affaire de los "papeles del polideportivo" o la presunta "caja B". Y claro, en este caso, hacer huelga, ha tenido la consecuencia. Que se les descuente el salario al hacer huelga no debería ser noticia, la noticia y el escándalo debió de saltar cuando no se hizo al resto. Así, ahora los responsables del área de personal del Ayuntamiento tienen varios problemas, que seguro el Migue y ahora su colegui Onsurbe van a tener que explicar muy, pero que muy clarito. Y no solamente a los organismos correspondientes, sino a todos los trabajadores y trabajadoras de Ibi, y a los ciudadadanos en general que deben de estar sorprendidos ante estas raras costumbres de sus gobernantes.
miércoles, 9 de junio de 2010
Normalidad en el día de huelga

Las circunstancias me obligaron ayer, día 8 de junio, en el que había convocada una huelga de la función pública, a tener que estar en Madrid para asistir en un juicio representando un cliente. Concretamente, el juicio se celebraba en el Tribunal Central de lo Contencioso Administrativo sito en la Gran vía nº 52.
No hablo nunca de mi trabajo en este blog, pero la actualidad del tema de la huelga y los asombrosos datos y más asombrosas guerras de cifras que leo en los distintos diarios digitales me obligan, como testigo directo, a dar mi punto de vista al respecto. Madrid es una de las ciudades de España que cuenta con más alta proporción de funcionarios, debido a que un gran número de órganismos oficiales se encuentran ubicados en la capital. Entre ellos, el Juzgado al que antes he hecho referencia. Por tanto, si algún sitio podría servirnos de termómetro del seguimiento de la huelga, sería la villa y corte. Por cierto, abro un paréntesis, algún día hablaremos de la "maravilla" del Estado de las autonomías y la cantidad de anacronismos y atavismos que aún padecemos y que obligan a un modesto ciudadano cualquiera a tener que demandar en Madrid a una administración, cuando hay Juzgados de lo contencioso administrativo en todas las capitales de España. Cierro paréntesis.
A lo que íbamos. Un servidor llegó con normalidad al Juzgado. Estando situado en la principal arteria de Madrid, no observé ningún signo de anormalidad. Ni una sola pancarta, ni gente gritando alterada por las calles, ni nada por el estilo. Una vez llego al Juzgado, el preceptivo control de seguridad. Subo a la sala de togas y el funcionario en su sitio me hace entrega de la toga y me hace firmar la hoja correspondiente. Le pregunto por el seguimiento de la huelga y me dice que "allí está trabajando todo el mundo". Puedo confirmar, al firmar la hoja, que varias decenas de compañeros (letrados y procuradores), han firmado previamente su casillero, señal de que están celebrándose juicios toda la mañana.
Dicha circunstancia la corroboro minutos después, cuando bajo a la planta del Juzgado correspondiente y observo que tanto en la Sala de Vistas se van celebrando los juicios con normalidad (había doce fijados para esa mañana), incluído el mío, y que en las oficinas judiciales está todo el mundo currando. Es decir, al menos en un área concreta de la función pública, a la que yo tuve que acudir, trabajó prácticamente todo el mundo. Únicamente pude observar que en los ascensores y en algún pasillo, había algún poster llamando a la movilización, y una asamblea convocada para esa misma mañana a las 14 horas.
Luego, de vuelta, cogí un taxi que me llevó a la estación de Atocha. Normalidad en las calles. En la estación de tren, recordemos que RENFE sigue siendo administración, total normalidad. Unicamente algún cartel indicando leves modificaciones por servicios mínimos. Mi tren salió a su hora, lleno, y llegó con cinco minutos de demora a la estación de Villena donde seguía la normalidad. Si el seguimiento ha sido igual en todos los estamentos (me consta que en el Juzgado de Ibi también trabajaron, y en los institutos), me parece una barbaridad que los sindicatos digan que ha tenido un seguimiento del 75%. Otra cosa será la asistencia a las diferentes manifestaciones convocadas la mayoría por la tarde. Da la impresión de que la gran mayoría de los funcionarios, o se venía venir este recorte y asume que con cuatro millones de parados no está el horno para bollos, o bien asume que aunque hagan huelga lo único que conseguirán es perder un día más de salario. Aunque como siempre digo, unas breves líneas es poco espacio para analizar algo tan complejo. Quizás otro día.
No hablo nunca de mi trabajo en este blog, pero la actualidad del tema de la huelga y los asombrosos datos y más asombrosas guerras de cifras que leo en los distintos diarios digitales me obligan, como testigo directo, a dar mi punto de vista al respecto. Madrid es una de las ciudades de España que cuenta con más alta proporción de funcionarios, debido a que un gran número de órganismos oficiales se encuentran ubicados en la capital. Entre ellos, el Juzgado al que antes he hecho referencia. Por tanto, si algún sitio podría servirnos de termómetro del seguimiento de la huelga, sería la villa y corte. Por cierto, abro un paréntesis, algún día hablaremos de la "maravilla" del Estado de las autonomías y la cantidad de anacronismos y atavismos que aún padecemos y que obligan a un modesto ciudadano cualquiera a tener que demandar en Madrid a una administración, cuando hay Juzgados de lo contencioso administrativo en todas las capitales de España. Cierro paréntesis.
A lo que íbamos. Un servidor llegó con normalidad al Juzgado. Estando situado en la principal arteria de Madrid, no observé ningún signo de anormalidad. Ni una sola pancarta, ni gente gritando alterada por las calles, ni nada por el estilo. Una vez llego al Juzgado, el preceptivo control de seguridad. Subo a la sala de togas y el funcionario en su sitio me hace entrega de la toga y me hace firmar la hoja correspondiente. Le pregunto por el seguimiento de la huelga y me dice que "allí está trabajando todo el mundo". Puedo confirmar, al firmar la hoja, que varias decenas de compañeros (letrados y procuradores), han firmado previamente su casillero, señal de que están celebrándose juicios toda la mañana.
Dicha circunstancia la corroboro minutos después, cuando bajo a la planta del Juzgado correspondiente y observo que tanto en la Sala de Vistas se van celebrando los juicios con normalidad (había doce fijados para esa mañana), incluído el mío, y que en las oficinas judiciales está todo el mundo currando. Es decir, al menos en un área concreta de la función pública, a la que yo tuve que acudir, trabajó prácticamente todo el mundo. Únicamente pude observar que en los ascensores y en algún pasillo, había algún poster llamando a la movilización, y una asamblea convocada para esa misma mañana a las 14 horas.
Luego, de vuelta, cogí un taxi que me llevó a la estación de Atocha. Normalidad en las calles. En la estación de tren, recordemos que RENFE sigue siendo administración, total normalidad. Unicamente algún cartel indicando leves modificaciones por servicios mínimos. Mi tren salió a su hora, lleno, y llegó con cinco minutos de demora a la estación de Villena donde seguía la normalidad. Si el seguimiento ha sido igual en todos los estamentos (me consta que en el Juzgado de Ibi también trabajaron, y en los institutos), me parece una barbaridad que los sindicatos digan que ha tenido un seguimiento del 75%. Otra cosa será la asistencia a las diferentes manifestaciones convocadas la mayoría por la tarde. Da la impresión de que la gran mayoría de los funcionarios, o se venía venir este recorte y asume que con cuatro millones de parados no está el horno para bollos, o bien asume que aunque hagan huelga lo único que conseguirán es perder un día más de salario. Aunque como siempre digo, unas breves líneas es poco espacio para analizar algo tan complejo. Quizás otro día.
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