
Desde el pasado miércoles, los medios de comunicación se han venido haciendo eco del
recorte de gastos anunciado por la alcaldesa, acompañada del nuevo concejal de Hacienda, José Antonio Onsurbe. Lo más llamativo, informativamente hablando, del anuncio efectuado, fue sin duda el
recorte del 5% en el sueldo de los concejales.
Estas cosas, el sueldo de los políticos me refiero,
siempre crean morbo. Da igual lo que cobren los políticos, a la mayoría de los ciudadanos siempre les parecerá mucho. Si cobran mucho mal. Si cobran poco, pensarán sin duda (y últimamente se dan motivos por desgracia) que se lo cobrarán por otro sitio.
En el caso del Ayuntamiento de Ibi,
me parece razonable que se proponga una rebaja del sueldo de los políticos, de todos. Es lo mínimo que debe de hacerse en la actual coyuntura de crisis económica y en solidaridad con el esfuerzo que van a tener que hacer todos los funcionarios. Ocupando como ocupamos una función pública, no podemos ni debemos librarnos.
Desde nuestro grupo además, no tendríamos inconveniente en que ese recorte fuera mayor. Pero a lo anterior habría que aplicar varios
matices. Hay varios concejales en el Ayuntamiento con dedicación exclusiva. Solamente uno de ellos es de la oposición, el portavoz del grupo mayoritario, como en su día estaba Mayte Parra. El resto de miembros del equipo de gobierno, cobra indemnizaciones por asistencia a plenos, comisiones, Juntas de Gobierno, y los concejales de la oposición exactamente igual, pero en un porcentaje inferior a los concejales del gobierno.
Al final, el recorte de un 5, de un 10 o de un 15%, no pasa de ser un acto de coherencia y de solidaridad, pero cuantitativamente, dentro de un presupuesto de 22 millones de euros, no deja de ser el chocolate del loro. Para que quede claro, entiendo que debe de reducirse el sueldo de todos los políticos en España, pero ni mucho menos va a ser suficiente. A lo largo de esta legislatura
a este concejal le duele la boca de denunciar (lo he hecho en los tres plenos de presupuestos), que se sigue despilfarrando dinero en cuestiones totalmente supérfluas. Que solamente lo que se gasta en comunicación, propaganda, boletín Informativo Municipal, vinos de honor, envío masivo de cartas para comunicar obviedades, carísimas tarjetas de felicitación, subvenciones a viajes que benefician a cuatro, así como recortes que pueden hacerse en cientos de partidas grandes y medianas requerirían un plan de crisis serio y riguroso.
Lo demás es un brindis al sol. La forma de hacerlo también. Todos los portavoces nos hemos enterado por la prensa.
Ni junta de Portavoces, ni análisis serio de en qué partidas, de qué modo, en qué cantidades se van a aplicar los recortes nada. Decir que se baja el sueldo un 5% a los concejales esta chupao, señor Onsurbe. Lo complicado, lo difícil, lo que requiere un trabajo de días o de semanas, es sentarse y ver de dónde se puede recortar. Pero para predicar antes hay que dar trigo, y este gobierno ha dado muestras sobradas de que no piensa ni va a recortar el despilfarro en todo aquello que le dio y piensan que les dará votos. Por eso, entre otras cosas, se han cargado a un concejal de Hacienda que seguramente no había tragado con más de una cosa y más de dos, como antes se cargaron a su antecesora cuando comenzó a ver cientos de facturas poco o nada claras.
En un pleno reproché a la alcaldesa que enviase más de 1200 cartas a los socios de la cooperativa, para comunicarles que iban a hacer una rotonda, que por otra parte llevaban 6 años reclamando. La alcaldesa dijo que no solamente las había enviado, sino que lo volvería a hacer cuantas veces hiciera falta. Eso mismo puede trasladarse a la barbaridad de pasta que se gastaron en alumbrado navideño justo el año antes de elecciones, o a las más de nueve mil tarjetas de felicitación que la alcaldesa envió justo también ese año a todos los domicilios de Ibi.
Lo dicho, todo de boquilla.