Última entrevista en Radio Ibi correspondiente al 10 de ABRIL del año 2015

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miércoles, 14 de julio de 2010

Crisis de ricos...


Hace varios meses, Jordi Pujol, hiperconocido presidente de la Generalitat de Cataluña durante más de veinte años, dio una conferencia en la ciudad de Alicante, organizada por la CAM.

Les puedo garantizar que, a sus casi 77 años, tiene una lucidez y un discurso que dejaría en mantillas a más de uno de los políticos que actualmente ocupan las primeras líneas de la política española y europea, incluyendo por supuesto al actual presidente de la Generalitat José Montilla, o a nuestro "Juan sin Miedo", más conocido como Francisco Camps, por poner ejemplos de ambos bandos. Una de las cosas que explicó el ex-president fue que, a diferencia de la conocida crisis del petróleo de los setenta, o la de principios de los 80 con las duras reconversiones industriales que se tuvieron que afrontar en un país con una economía arcaica, la crisis actual es una crisis de "país rico" y que eso tiene marcados matices que la diferencian de aquellas. Esto dicho así, especialmente para quien tenga que afrontar una situación prolongada de paro, o quien esté de deudas hasta el cuello, puede sonar raro. Pero no lo es en absoluto.

Se comenta en infinidad de ocasiones, que si el nivel de paro de aproximadamente el 20% que se declara, fuera real en cifras absolutas, habría una movilización social brutal. Si efectivamente veinte de cada cien personas en edad de trabajar no estuvieran trabajando en otras cuestiones además de percibir subsidio de desempleo, las consecuencias serían dramáticas. De hecho, yo opino que no estamos lejos de que comiencen a serlo, salvo que comience a invertirse la tendencia de todos los indicadores, aunque sea poco a poco. Pero efectivamente hay todavía muestras que nos indican que la España de hoy, no es ni por asomo la de hace treinta años. Sin ir más lejos, los trabajos más duros, o los peor pagados (ambas cosas suelen coincidir) siguen desempeñándolos en una alta proporción personas inmigrantes.

Ayer, como cada verano desde aproximadamente hace diez, a eso de las 15'30, cuando el calor apretaba más (unos 33 grados a la sombra) estando en la caseta de mis padres oí algunos gritos y el sonido de varias azadas golpeando la tierra. Eran varios trabajadores de origen magrebí, que trabajaban los cultivos de una empresa de la zona que explota varios cientos de hectáreas. Como cada año también les saludé. Apenas chapurrean el castellano. "Mucho calor" (qué estupidez, pensé, pero no se me ocurría nada más) "Mucho calor" contestaron. Les ofrecí una botella de agua fresca que me agradecieron con una sonrisa de oreja a oreja, y siguieron a lo suyo. Esta gente está acostumbrada al calor y a currar duro en condiciones duras. Al fondo, un viejo coche blanco con una de esas banderitas de España (que tanto se han visto estos días) coronando el capó.

Todavía, en diversos círculos, a pesar de que muchos inmigrantes han hecho las maletas y se han vuelto a su país porque esto ya no es lo que era, tenemos que escuchar comentarios poco afortunados sobre la inmigración. Creo que tenemos mucho que aprender, que reflexionar y que evolucionar. Al año que viene, seguramente, con la misma predisposición, la misma sonrisa de oreja a oreja, y alegrándose de las victorias de un país que no es el suyo y que en ocasiones les trata mal, seguirán ganándose a golpe de azada y bajo un sol de justicia, el pan que no encuentran en su lugar de origen.