Última entrevista en Radio Ibi correspondiente al 10 de ABRIL del año 2015

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jueves, 11 de julio de 2013

Qué cosas más raras...

Foto, ESCAPARATE digital

Leo la semana pasada en la edición digital del diario ESCAPARATE, la noticia con el siguiente titular "Clausurados los contenedores subterráneos en Ibi para homologarlos a la nueva normativa de seguridad". Pinchando AQUÍ podéis acceder a la noticia completa.

Seguía diciendo la noticia, que "El Ayuntamiento ha clausurado los contenedores soterrados hasta que finalice el trámite administrativo para homologarlos a la nueva normativa sobre seguridad laboral, tanto para trabajadores como usuarios.La medida se adopta tras haberse producido varios accidentes laborales, en algunas localidades del país, durante el manejo y vaciado de los cubo". Uno, tras diez años siendo concejal de este ayuntamiento, está bastante acostumbrado a que insulten a la inteligencia del personal, la propia y la ajena que presumo a la mayoría de mis conciudadanos. Pero esta es de Gila

En su momento, y durante la época del boom urbanístico, cientos de poblaciones de toda España apostaron por la fórmula de los contenedores soterrados como una manera de compatibilizar la estética, el mejor aprovechamiento del espacio y la necesidad de seguir fomentando el reciclaje entre los ciudadanos. Práctica esta que, dicho sea de paso, cada vez está más extendida -afortunadamente- a pesar del esfuerzo que esto supone. En mi familia, como en muchas otras de Ibi, sacrificamos en ocasiones nuestra propia estética doméstica y la falta de espacio en cocinas más bien pequeñas, con el necesario hábito de reciclar todo lo reciclable. Hábito que inculcamos en nuestros hijos desde bien pequeños y que ya saben qué cosa va a cada contenedor, puesto que la excursión a los contenedores más cercanos, que en nuestro caso están a más de quinientos metros, es ya práctica habitual al menos un par de veces por semana.

Así y todo, y teniendo en cuenta el volumen de especulación urbanística que hubo en nuestro pueblo entre finales del siglo pasado y hasta el 2011 aproximadamente, y la cantidad de construcciones que se prodigaron, la inversión en estas infraestructuras fue más bien mínima. Prácticamente se redujeron a dos fotos electorales previas a sendas campañas y a seis contenedores casi de muestra. Los del Alamí, que veremos si funcionan el día que comiencen a utilizarse, no cuentan porque son obras que aún no se han recepcionado. Pero del tema del Alamí, y de la "velocidad" conque se está llevando, hablaremos otro día. Que yo recuerde, en Ibi tres contenedores soterrados en la infame "zona verde" denominada plaza de la Libertad y otros tres en la plaza de los Reyes magos. Vamos, prácticamente de muestra. Ahora nos cuentan que los han clausurado de momento por la explicación del primer párrafo, presuntos accidentes en otras localidades de España.

A mí, lo que me da la sensación es que estos contenedores, que estéticamente resultan menos molestos que los de superficie, llevan un mayor mantenimiento. Solución, los clausuramos y a otra cosa mariposa. Así es como funcionan las cosas en nuestro pueblo. Pero milongas, ninguna. En localidades con más civismo y un urbanismo más armónico que el que hemos padecido en nuestra villa, especialmente del norte de España, este tipo de contenedores son la norma, funcionan perfectamente y evitan tener un casco urbano lleno de contenedores de superficie, que no siempre son usados del modo más correcto. Para eso, además de mantenerlos como es debido, hace falta un comportamiento cívico de los ciudadanos y equipos de gobierno que actúen con criterio y previsión a medio y largo plazo. Aquí cuando se rompe el autobús, nos quedamos sin autobús. Ahora, por lo visto, cuando los contenedores se rompen, se clausuran. Y así todo, absolutamente todo.

miércoles, 15 de junio de 2011

Devolver "el casco"


Cuando era pequeño, mi madre tenía la sabia costumbre de pedir colaboración a mis hermanas y a mi en la diaria tarea de hacer los recados. Mis excursiones al Economato en sus diferentes ubicaciones, a la tienda de Bravo en el Ravalet, o a la de Lucía en la Calle Mayor, eran frecuentes. Eso, no solamente te hacía sentirte partícipe de la organización de la vida cotidiana en las tareas de casa, sino que además suponía conocer la vida del barrio, y hacer algo de ejercicio, además de la gratitud de mi madre. No obstante, aquellas decisiones no eran negociables, como podéis suponer.

En aquella época (cómo suena, me estoy haciendo mayor), cuando comprabas una botella de algo, especialmente recuerdo "La casera", había que devolver el "casco", o lo que es lo mismo, el envase vacío, y te daban un duro, o la cantidad que estuviera estipulada. Así, se establecía una especie de reciclaje obligatorio y no dependía de la buena voluntad del consumidor final. Si querías que te devolvieran el duro o las diez pesetas, había que devolver la botella. Y como dicen los catalanes, primos cercanos nuestros, "la pela es la pela.

Cada vez que he visitado a la familia de mi esposa en Alemania, me ha sorprendido ver como allí, hace ya muchos años que se reimplantó el sistema de devolver el casco. En los supermercados pueden entregarse cajas con envases directamente, que son reembolsados, e incluso hay máquinas para insertarlos de modo individual, donde igualmente se te devuelve el dinero por cada envase. Son de estas cosas que uno no acaba de entender, perteneciendo todos a la Unión Europea. Por qué determinadas directivas son de aplicación inmediata en algunos países y en otros nos vamos haciendo los remolones pensando que las materias primas son infinitas. De hecho, en Alemania el consumo de bebidas en latas se ha ido disminuyendo progresivamente en beneficio de las botellas de vidrio y la aplicación del sistema de devolución de envases lleva, como he explicado, aplicándose hace tiempo.

Ahora parece ser que ya va en serio y que en España está próximo a implantarse este sistema en las medianas y grandes superficies. El 11 de febrero de 2004 se aprobó la Directiva 2004/12/CE que fija los objetivos para los siguientes 5 años y que deberá ser incorporada al ordenamiento jurídico de cada Estado miembro.


Para alcanzar estos objetivos, se establecen medidas destinadas, como primera prioridad, a la prevención de la producción de residuos de envases, y en segundo lugar, a la reutilización de los envases, al reciclado y demás formas de valorización de residuos de envases, con la finalidad de evitar o reducir su eliminación. Por ello la Ley establece la obligación de los envasadores, comerciantes de productos envasados o, cuando no sea posible identificar a los anteriores, los responsables de la primera puesta en el mercado de los productos envasados, de cobrar a sus clientes una cantidad individualizada por cada envase que sea objeto de transacción y devolver una cantidad idéntica por la devolución del envase vacío que deberá ser dispuesto para su reutilización, recuperación, reciclado o valorización a través de agente autorizado; esto es lo que se llama “Sistema de depósito, devolución y retorno Lo anterior, significa, ni más ni menos que poner en práctica la antigua costumbre de devolver "el casco". Todo sea en beneficio de un planeta más sostenible, que falta nos va haciendo