
Creíamos que la situación de crisis económica era muy complicada y vemos que, como la ley de Murphy, toda situación es susceptible de empeorar. Pensábamos que lo de la prima de riesgo ya estaba toreado y asistimos a una escalada de esta incómoda "pariente" que amenaza a nuestra economía con los peores presagios. Creíamos que el prestigio de nuestros políticos y de la propia familia real había tocado fondo tras todos los escándalos vividos en los últimos meses y estos días vemos como un tropezón a horas intempestivas, en lugares aún más intempestivos y cazando animales que lo que tendrían que hacer es correr por la selva, hace saltar por los aires el respeto que aún algunos todavía tenían por la monarquía.
Y por si todo lo anterior fuera poco, la peronista Fernández de Kirschner se envuelve en la bandera de Argentina para victimizar su nefasta gestión y decide nacionalizar la petrolera YPF. Eso sí, después de que en noviembre con la tecnología y la pasta de esta empresa, una de las pocas españolas entre las más importantes del mundo, encontrarán un inmenso yacimiento de petroleo en la zona conocida como "Vaca Muerta", en Neuquén, cerca de la frontera con Chile. Claro está, todos los asuntos anteriormente referidos tienen sus claros y oscuros, sus zonas grises, sus matices. Seguramente habrá gente que piense que lo de la prima de riesgo no es para tanto y pasará, pero lo cierto es que hace cuatro meses, con Zapatero en el gobierno, el PP bramaba porque el anterior presidente y sus decisiones poco firmes habían puesto a España en la picota y convertido en el hazmerreir del mundo. No sé qué dirán ahora exactamente, pero precisamente respeto, lo que se dice respeto, no parece que ahora nos tengan mucho.
Por otra parte, algunos también dirán que bueno, que el rey en su vida privada y más si lo invitan unos empresarios "coleguis", puede hacer lo que le rote. Otros pensamos que precisamente el Jefe del Estado, tiene que ser más estadista que nunca. En la época en que los reyes y soberanos no tenían que dar ningún tipo de explicación podían hacer lo que les rotaba y el pueblo a callar y a tragar. Ahora, cuando un simple concejal de pueblo tiene que andar con un cuidado de no te menees con su vida pública y hasta su vida privada, el Rey, que goza de una cohorte de personal a su servicio, palacios, privilegios y presupuesto estatal para pagar todo eso, está obligado a guardar las formas y a estar de "guardia". A la vista está que cuando decía que le quitaba el sueño el paro juvenil en España, se refería simplemente a que tenía que cambiar de almohada. Y lo que es peor, en el peor momento para nuestro país. Y lo que es más grave para el propio monarca es que este tropezón de madrugada a miles de kilómetros a hecho saltar por los aires la imagen de la familia Real, que se está revelando más "irreal" y cogida con pinzas que nunca.
También habrá otros que dirán que Argentina tiene todo el derecho del mundo a nacionalizar sus recursos y que los de YPF o los de Repsol, que tanto monta, no son más que una cuadrilla de avariciosos especuladores y el argumentario de rigor. Pero lo cierto es que lo que ha hecho esta presidenta que, como todas la gente mediocre se ha revelado como una victimista barata, es poner a su país en un serio aprieto porque ya me dirán quién decide ahora jugarse los cuartos en un país donde la seguridad jurídica, a la vista está, brilla por su ausencia. Lo cierto es que Repsol, de la que no tengo acciones ni conozco a nadie, invirtió miles de millones en su momento y tenía el presupuesto y la tecnología para explotar esos yacimientos. Lo cierto es que siendo importantísimo para un país controlar sus recursos energéticos, creo modestamente que las cosas no se hacen así. Y lo peor es que al final quienes lo pagarán serán los propios argentinos, así como los miles de accionistas de esta empresa, que los habrá de todas las nacionalidades, y que muchos de ellos son personas normales que han invertido una parte de sus ahorros en una empresa que les daba seguridad y no contaban con una gobernante poco responsable. En fin, lo dicho, que nos ha mirado un tuerto. Eso sí, este gobierno ha dicho que iba a hacerse respetar. Seguro que en Argentina, en Europa y hasta en la ONU, se están echando a temblar.