Santiago Carpintero, 22 años, albañil: "El 95% de las personas que aprende
esta profesión tienen empleo y estabilidad laboral"
-
[image: Santiago Carpintero, 22 años, albañil: "El 95% de las personas que
aprende esta profesión tienen empleo y estabilidad laboral"]
Mientras jóvenes...
Mostrando entradas con la etiqueta discapacitados. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta discapacitados. Mostrar todas las entradas
jueves, 10 de enero de 2013
Vergüenza y hastío
Cuando ayer leía en el diario INFORMACIÓN la noticia siguiente "LOS IMPAGOS DEL CONSELL DEJAN AL CENTRO OCUPACIONAL SIN CALEFACCIÓN", sentía tanta vergüenza como impotencia. El primer párrafo me daba aún más vergüenza "Los impagos de la Generalitat han dejado sin calefacción al centro ocupacional San Pascual de Ibi. Los 48 discapacitados psíquicos a los que atiende se ven obligados a acudir con abrigo a los talleres para combatir las bajas temperaturas que se registran estos días en el municipio. La deuda del Consell asciende a 120.000 euros, lo que ha propiciado que los 12 trabajadores lleven tres meses sin cobrar y que el centro se encuentre al borde del cierre". Pinchando AQUÍ podéis acceder a la noticia completa.
Digo vergüenza porque como ibense es para caérsenos la cara de vergüenza. Y no me vale el que está toda la Comunidad igual, y que se le debe dinero a un montón de colectivos. Es que esto no es de recibo y creo además que esto nos pasa por que somos un pueblo que ha aguantado y tragado carros y carretas. Desde los más de seis millones que deben al ayuntamiento en cuestiones varias, pasando por el cierre del museo del juguete, o los supuestos más sangrantes como este del centro ocupacional, de los pocos servicios que tenemos con carácter comarcal y que presta atención a personas con discapacidad. Cuando pago impuestos quiero pensar que es para hospitales, para colegios, para servicios sociales, en definitiva, para atender las necesidades más importantes de una sociedad que se autodefine como "estado social y democrático de derecho".
Cuando leo cosas como la anterior y al mismo tiempo veo cómo el impresentable de Francisco Camps firmaba los contratos que firmaba con la empresa VALMOR, y donde se ponía por escrito que aunque esta empresa quedase a deber dinero del canon por organizar la fórmula 1 no se reclamaría, no solamente se me remueven las tripas sino que me hierve la sangre. Cuando veo la paletada de millones de euros que en nuestro municipio se han ido en sobrecostes de las diversas obras estas noticias te golpean como un puñetazo en la cara. ¿Qué les queda a los trabajadores además de seguir trabajando sin cobrar? ¿quemarse a lo bonzo? Algunos en el Ayuntamiento de Ibi deberían de preguntarse si tiene sentido seguir manteniendo como primera autoridad a quien es diputada autonómica del gobierno que ha permitido llegar a esta situación y aún no le hemos escuchado ni una sóla intervención en las cortes defender ni uno sólo de los problemas y reivindicaciones pendientes para Ibi.
Lo he dicho en esta bitácora en numerosas ocasiones. Que además todos estos atrasos se produzcan con una población como Ibi, especialmente agraviada por la falta de inversiones respecto de los impuestos de toda índole que aportamos. Con todo lo que los miles de trabajadores y empresas de Ibi han pagado en impuestos para que luego las que luzcan bonitas sean Valencia capital y cuantro rincones más, cabrea pero que mucho. Se han llevado mociones a pleno, ha habido numerosas concentraciones de protesta, la última, cuando Fabra estuvo en Onil hace una semana en plan NODO, para hacerse fotos y no solucionar nada. Y le sentó bastante mal por lo visto que le afearan la conducta. No se dignó ni a acercarse a preguntar que le pasa a los ciudadanos a los que él y su gobierno están humillando y maltratando. Pues nada, no nos queda más que seguir protestando. Pero si la protesta no es masiva y mayoritaria, no hay nada que hacer. Deberíamos de tenerlo claro
martes, 19 de junio de 2012
Y Mayte Parra cogió su megáfono...
Ayer a las 20 horas, en la plaza de la Tartana, tuvo lugar la concentracion de protesta en defensa de los trabajadores y la propia continuidad del Taller Ocupacional San Pascual, que como es público y notorio, llevan ya varios meses sin cobrar. No obstante, siguen prestando su servicio y atendiendo a los discapacitados de Ibi y comarca que acuden diariamente al centro.
El acto público tenía lugar 45 minutos antes del partido de la selección española, hacía un tiempo excelente y el lugar no podía ser más céntrico ni más accesible. A pesar de todo, me duele decirlo, la asistencia de público dada la gravedad de los hechos y lo justo, digno y serio de las reivindicaciones, allí no llegábamos a las doscientas personas. No sé si es que en nuestra villa hay un escaso carácter reivindicativo, o simplemente es que esta sociedad se está volviendo cada vez más individualista. O quizás es la desconfianza en que este tipo de actos tengan efecto, pero lo cierto es que ayer, al igual que la semana pasada en el Asilo de San Joaquín, Ibi tendría que haber hecho oir más su voz.
Al final da la sensación de que salvo a los trabajadores y alumnos del centro, a sus propios familiares y allegados y a una minoría de personas con sensibilidad por los temas sociales, a mucha gente o no le importan estas cuestiones o si le importan piensan que manifestarse sirve de poco. Quizás no esté lejano el día en que de tanto callar, todo lo que creemos esencial e inmutable, todos los servicios que creíamos intocables, se hayan ido a hacer puñetas en nuestras narices y entonces sea demasiado tarde. Pienso en voz alta, y quizás podría no decir nada, pero es lo que siento al respecto.
En medio de todo esto, había varios concejales del PP, al igual que la semana pasada en las puertas del Asilo de San Joaquín. A todos ellos, estoy convencido, les duele todo esto tanto como a cualquiera, y seguramente les da más vergüenza, porque es el partido al que pertenecen y al que representan en Ibi, quien dirige los destinos de la Comunidad Valenciana desde hace 17 años con mayoría absoluta, y quien ahora también gobierna en España. Son las consellerías de su partido quienes tienen abandonado a Ibi y, en materia de bienestar social especialmente, quienes no están pagando a los trabajadores del taller ocupacional. Ibi, que siempre ha sido generoso y voluntarioso para intentar atraer las escasísimas inversiones que históricamente han venido con cuentagotas, ha puesto los terrenos y los edificios de muchos estos centros a los que se les niega el pan y la sal. Los miles de trabajadores de las prósperas empresas de Ibi han cotizado decenas de millones de euros a lo largo de décadas y esto es lo que hay. "Ibi, per a treballar i callar,i després pagar i plorar".
E insisto, siendo grave todo lo anterior, también estaba presente la alcaldesa de nuestro pueblo, que además es diputada y compañera de escaño en les Corts Valencianes de quienes tienen la más directa responsabilidad en todo esto. Que estuviera presente puedo hasta entenderlo. Que fuera un paso más allá y pidiera el megáfono a los organizadores del acto, para dirigirse al público creo sinceramente que estaba de más. El problema es que en el mismo momento en que comenzó a hablar, un grupo de los allí presentes le dedicaron una sonora pitada que impidió escuchar lo que dijo. Fueron silbidos de indignación, de hartazgo. De que ya son muchos años escuchando discursos fuera de lugar. De que ya son tres legislaturas aguantando mentiras y promesas que, ahora, suenan más vacías y falsas que nunca. Son silbidos que preceden al ocaso cada vez más cercano de una política que, ni siquiera ayer, supo estar donde debía, en un discreto segundo plano. No está el horno para bollos.
El acto público tenía lugar 45 minutos antes del partido de la selección española, hacía un tiempo excelente y el lugar no podía ser más céntrico ni más accesible. A pesar de todo, me duele decirlo, la asistencia de público dada la gravedad de los hechos y lo justo, digno y serio de las reivindicaciones, allí no llegábamos a las doscientas personas. No sé si es que en nuestra villa hay un escaso carácter reivindicativo, o simplemente es que esta sociedad se está volviendo cada vez más individualista. O quizás es la desconfianza en que este tipo de actos tengan efecto, pero lo cierto es que ayer, al igual que la semana pasada en el Asilo de San Joaquín, Ibi tendría que haber hecho oir más su voz.
Al final da la sensación de que salvo a los trabajadores y alumnos del centro, a sus propios familiares y allegados y a una minoría de personas con sensibilidad por los temas sociales, a mucha gente o no le importan estas cuestiones o si le importan piensan que manifestarse sirve de poco. Quizás no esté lejano el día en que de tanto callar, todo lo que creemos esencial e inmutable, todos los servicios que creíamos intocables, se hayan ido a hacer puñetas en nuestras narices y entonces sea demasiado tarde. Pienso en voz alta, y quizás podría no decir nada, pero es lo que siento al respecto.
En medio de todo esto, había varios concejales del PP, al igual que la semana pasada en las puertas del Asilo de San Joaquín. A todos ellos, estoy convencido, les duele todo esto tanto como a cualquiera, y seguramente les da más vergüenza, porque es el partido al que pertenecen y al que representan en Ibi, quien dirige los destinos de la Comunidad Valenciana desde hace 17 años con mayoría absoluta, y quien ahora también gobierna en España. Son las consellerías de su partido quienes tienen abandonado a Ibi y, en materia de bienestar social especialmente, quienes no están pagando a los trabajadores del taller ocupacional. Ibi, que siempre ha sido generoso y voluntarioso para intentar atraer las escasísimas inversiones que históricamente han venido con cuentagotas, ha puesto los terrenos y los edificios de muchos estos centros a los que se les niega el pan y la sal. Los miles de trabajadores de las prósperas empresas de Ibi han cotizado decenas de millones de euros a lo largo de décadas y esto es lo que hay. "Ibi, per a treballar i callar,i després pagar i plorar".
E insisto, siendo grave todo lo anterior, también estaba presente la alcaldesa de nuestro pueblo, que además es diputada y compañera de escaño en les Corts Valencianes de quienes tienen la más directa responsabilidad en todo esto. Que estuviera presente puedo hasta entenderlo. Que fuera un paso más allá y pidiera el megáfono a los organizadores del acto, para dirigirse al público creo sinceramente que estaba de más. El problema es que en el mismo momento en que comenzó a hablar, un grupo de los allí presentes le dedicaron una sonora pitada que impidió escuchar lo que dijo. Fueron silbidos de indignación, de hartazgo. De que ya son muchos años escuchando discursos fuera de lugar. De que ya son tres legislaturas aguantando mentiras y promesas que, ahora, suenan más vacías y falsas que nunca. Son silbidos que preceden al ocaso cada vez más cercano de una política que, ni siquiera ayer, supo estar donde debía, en un discreto segundo plano. No está el horno para bollos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
