
Hablaba yo hace unos días en relación a las diversas revelaciones publicadas un día sí y otro también en prensa sobre la operación Brugal, de que algo apestaba. De los muchos políticos puestos en la picota en ese tema y de todas las conversaciones que se iban dando a conocer a la opinión pública, uno de los que quedaba seriamente en entredicho era José Joaquín Ripoll, más conocido como "Pitu" en su círculo más íntimo, o según otros que le tenían menos cariño "Farruquito", por eso de los rizos engominados.
José Joaquín Ripoll era como Asterix y los galos, resistiendo cual aldea gala en el último bastión zaplanista. Pero aún siendo un reducto relativamente pequeño, cuantitativamente la provincia de Alicante era y es para Rajoy un auténtico granero de votos, con el mayor número de afiliados al partido popular de toda España. Mientras el president Camps y varios de sus diputados, consellers y cargos orgánicos del partido, permanecían acosados por el caso Gürtel y Ripoll se frotaba las manos con todo lo que estaba sucediendo. Hasta que estalló el caso Brugal y, com diuen en el meu poble "Merda pa tots", se le cayó el escudo protector y dejó de ser intocable para los dirigentes nacionales del PP, donde aún contaba con la influencia para regenerar el pp valenciano.
Solución: como Ripoll no se ha querido excluir voluntariamente de la lista municipal, y ha aguantado hasta última hora como nº 2 y por tanto, postulándose como futuro candidato a renovar como presidente de la Diputación, una vez ganadas las elecciones con mayoría absoluta, "ya nos lo cargaremos", debieron pensar los campistas. Y dicho y hecho. Eso no se planea de la noche a la mañana. Se teje, se cuece, se prepara durante meses, colocando estratégicamente peones en todos los ayuntamientos y amarrando bien los votos que luego se presentarán para la candidatura del Alacantí a nombrar diputados provinciales. Pasadas las elecciones, Camps consuma su venganza y se carga a Ripoll. Además, la alcaldesa de Alicante lo deja sin delegaciones y sin sueldo, a él y a Juan Zaragoza (también zaplanista), lo cual resulta significativo después de haberlos incluído en la lista. Lo de menos es el futuro de Ripoll, que ya se baraja como candidato a presidir el puerto de Alicante y, en el peor de los casos, en un puesto seguro como diputado al congreso o al senado.
Por la parte que a Ibi nos toca, lo que me fastidia es que la comarca de la Foia volverá a quedarse sin tener diputado provincial, a pesar del peso en habitantes y sobre todo en impuestos que pagamos. Ahora que parece que el diputado de la zona, que tradicionalmente se quedaba en Alcoi lo van a perder por su alianza con Ripoll, se postula como diputado provincial el alcalde de L'Orxa, pequeña población cercana a Alcoy. Mientras tanto, a pesar de que el partido judicial de Ibi abarca los municipios de Ibi, Castalla, Onil y Tibi, sin embargo, para votar el diputado provincial, Ibi pertenece a la comarca de l'Alcoiá, Castalla y Onil a la de Villena-Vinalopó y Tibi a l'Alacantí. Con lo cual, al final seguimos sin tener diputado provincial, ni siquiera ahora que parece que Alcoi lo perdía. Así que, con Brugal o sin él, no brindamos. Esperemos no obstante que ya que las diputaciones no desaparecen, mientras existan se acuerden de nuestro pueblo, gobierne quien gobierne. Aunque yo ya lo he dicho varias veces en este blog y lo mantengo: sobran las diputaciones provinciales, que al final se convierten en rincones donde acomodar a exalcaldes, poner cargos de confianza a tutiplen y premiar a unos y castigar a otros.
José Joaquín Ripoll era como Asterix y los galos, resistiendo cual aldea gala en el último bastión zaplanista. Pero aún siendo un reducto relativamente pequeño, cuantitativamente la provincia de Alicante era y es para Rajoy un auténtico granero de votos, con el mayor número de afiliados al partido popular de toda España. Mientras el president Camps y varios de sus diputados, consellers y cargos orgánicos del partido, permanecían acosados por el caso Gürtel y Ripoll se frotaba las manos con todo lo que estaba sucediendo. Hasta que estalló el caso Brugal y, com diuen en el meu poble "Merda pa tots", se le cayó el escudo protector y dejó de ser intocable para los dirigentes nacionales del PP, donde aún contaba con la influencia para regenerar el pp valenciano.
Solución: como Ripoll no se ha querido excluir voluntariamente de la lista municipal, y ha aguantado hasta última hora como nº 2 y por tanto, postulándose como futuro candidato a renovar como presidente de la Diputación, una vez ganadas las elecciones con mayoría absoluta, "ya nos lo cargaremos", debieron pensar los campistas. Y dicho y hecho. Eso no se planea de la noche a la mañana. Se teje, se cuece, se prepara durante meses, colocando estratégicamente peones en todos los ayuntamientos y amarrando bien los votos que luego se presentarán para la candidatura del Alacantí a nombrar diputados provinciales. Pasadas las elecciones, Camps consuma su venganza y se carga a Ripoll. Además, la alcaldesa de Alicante lo deja sin delegaciones y sin sueldo, a él y a Juan Zaragoza (también zaplanista), lo cual resulta significativo después de haberlos incluído en la lista. Lo de menos es el futuro de Ripoll, que ya se baraja como candidato a presidir el puerto de Alicante y, en el peor de los casos, en un puesto seguro como diputado al congreso o al senado.
Por la parte que a Ibi nos toca, lo que me fastidia es que la comarca de la Foia volverá a quedarse sin tener diputado provincial, a pesar del peso en habitantes y sobre todo en impuestos que pagamos. Ahora que parece que el diputado de la zona, que tradicionalmente se quedaba en Alcoi lo van a perder por su alianza con Ripoll, se postula como diputado provincial el alcalde de L'Orxa, pequeña población cercana a Alcoy. Mientras tanto, a pesar de que el partido judicial de Ibi abarca los municipios de Ibi, Castalla, Onil y Tibi, sin embargo, para votar el diputado provincial, Ibi pertenece a la comarca de l'Alcoiá, Castalla y Onil a la de Villena-Vinalopó y Tibi a l'Alacantí. Con lo cual, al final seguimos sin tener diputado provincial, ni siquiera ahora que parece que Alcoi lo perdía. Así que, con Brugal o sin él, no brindamos. Esperemos no obstante que ya que las diputaciones no desaparecen, mientras existan se acuerden de nuestro pueblo, gobierne quien gobierne. Aunque yo ya lo he dicho varias veces en este blog y lo mantengo: sobran las diputaciones provinciales, que al final se convierten en rincones donde acomodar a exalcaldes, poner cargos de confianza a tutiplen y premiar a unos y castigar a otros.
