
Como decía en esta bitácora el pasado jueves, si nadie lo remedia, hoy lunes 7 de febrero puede pasar a la historia como nuestro particular día de la infamia. En las anteriores etapas en que este ayuntamiento ha estado gobernado con periodos de mayoría absoluta indudablemente hemos asistido a algunos capítulos dignos de olvido cuando no vergonzosos. Veinte años dan para mucho -bueno, malo y regular- y un exceso de tiempo en el poder, preferentemene con mayoría absoluta, hacen que con el tiempo los gobernantes pierdan la perspectiva y se alejen de quienes les pusieron ahí para gestionar del mejor modo posible los destinos del pueblo. Es decir, los hombres y mujeres que vivimos en este rincón del interior de Alicante.
Hoy, a las 19 horas, tendrá lugar el pleno ordinario del mes de febrero y hay un punto del orden del día que se lleva cocinando -a petición exclusiva de nuestra primera edil- desde hace varios años. Si el sentido común y la vergüenza de algún concejal del partido popular no lo remedian, se terminará aprobando la modificación general de nuestro plan general para permitir que los vallados no tengan límite de altura (si están construídos con materiales "adecuados a nuestro entorno"), y para limitar la exigencia de la anchura de los caminos. Da igual qué tipo de caminos sean, lo importante para nuestro equipo de des-gobierno es que la modificación deje el texto de la norma en los términos más genéricos e indeterminados posibles, porque la única finalidad es que una obra realizada en los últimos años por nuestra primera autoridad saltándose la normativa que ella misma juró cumplir y hacer cumplir, quede dentro de ordenación.
Cualquiera puede acceder en este mismo blog a las tres entradas dedicadas al tema en cuestión y estudiar los pormenores de la normativa que se pretende modificar. Pero el tema adquiere tintes de especial gravedad cuando se accede al expediente y uno lee detenidamente los informes que la brevísima concejal de urbanismo (por lo escaso de su duración en el cargo) nos leía el pasado miércoles en la respectiva comisión celebrada al efecto. La cuestión no admite medias tintas. Los concejales que, con ese expediente y esos informes, voten favorablemente la citada modificación, que acorta la anchura de los caminos de nuestro término municipal, o mejor dicho, que obliga a los propietarios a retranquear su vallado dentro de SU PROPIEDAD, para no ocupar la PROPIEDAD DE TODOS, y que permitan que la altura del vallado no tenga límite si es del agrado de los que mandan, pueden claramente estar PREVARICANDO, además de cometer una tropelía urbanística, paisajística y medioambiental histórica, para no plantar cara a su jefa.
En ese informe, según nos leyó la concejala, se reconoce tener conocimiento de múltiples ilegalidades, y al mismo tiempo se reconoce no haber abierto expediente de infracción urbanística alguno. Como la normativa OBLIGA A QUE CUALQUIER MODIFICACIÓN QUE DEL PLAN GENERAL QUE REGULARICE SITUACIONES ILEGALES O IRREGULARES, deba previametne ser informada favorablemente por la Consellería de Territori i Paisatge, qué hacen estos maestros de la mentira y la manipulación para saltarse el trámite. ¡Chan-ta-ta-chaaaaan! Pues nada, aunque les consta que hay irregularidades, como no se ha abierto ningún expediente de infracción, ¡¡¡NO HACE FALTA QUE CONSELLERÍA INFORME!!!, por si acaso les mandan a hacer puñetas. Esto ya, sobrepasa todo lo mínimamente aceptable en democracia. El gobierno y sus instrumentos legales al servicio de la irregularidades urbanísticas de quien lo dirige. Lo dicho, una infamia, si no lo remedia un poco de decencia y sentido común. Y como dije en la entrada del jueves, esa regresión a la edad media, a la época de señores, siervos y vasallos, del derecho de pernada, y de oscurantismo absoluto, puede ser posible en el Ibi de gente emprendedora, innovadora, trabajadora y asquedada de sus políticos, con razón. ¿o no?...


