Última entrevista en Radio Ibi correspondiente al 10 de ABRIL del año 2015

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jueves, 23 de septiembre de 2010

Espectáculos poco recomendables


El pasado domingo tuve la ocasión de asistir en directo al encuentro de fútbol Hércules-Valencia. Me encontré varias decenas de personas de Ibi que han sacado el abono de temporada y otras que acudían a ver este partido en concreto. Una provincia huérfana de fútbol de primera desde hace más de trece años, tenía ganas de poder presenciar de cuando en cuando los partidos de la que dicen, es la mejor liga del mundo.

Al hilo de lo anterior, si pegáis en ESTE ENLACE, en el diario INFORMACION DIGITAL podéis acceder a una curiosa tecnología que permite a cualquier asistente al partido localizarse en el campo. Os puedo asegurar que lo he probado y he localizado mi asiento y me he visto perfectamente. Qué tiempos aquéllos cuando en Blade Runner buscaban a los "replicantes" con una tecnología parecida. Hoy en día, esto se parece cada vez a aquélla genial y visionaria película "El show de Truman", donde cientos de cámaras vigilaban desde su infancia al incauto Harry Truman, que no tenía manera de salir de su ciudad ya que formaba parte del espectáculo.

Volviendo al partido de fútbol, he de decir que estuvo entretenido y que el Hércules mereció como mínimo el empate. Si sigue jugando así y le acompaña algo más la suerte, creo que la permanencia por lo menos está asegurada. Más allá de la anécdota deportiva he de decir que me llamó la atención la entrada al campo de los seguidores más radicales del Valencia, que se ubicaron en una especie de jaula prevista para alojar a los visitantes rivales. Los aficionados valencianistas que llegaron en número de 1500 aproximadamente, se ubicaron en ese rincón del campo aproximadamente media hora antes del inicio. De todos ellos, destacó la entrada de un centenar largo de descamisados con tatuajes que, al parecer, eran los más radicales de entre los radicales. Su entrada ya fue acompañada de escupitajos a las gradas vecinas, los consabidos gestos obscenos, insultos y diatribas insultantes. La policía nacional intervino rápidamente y expulsó a un par de ellos que no duraron ni un minuto en el campo. Hay que ser gilipollas para venir desde Valencia y, en vez de disfrutar de un buen rato animando a tu equipo, venir a insultar a la afición contraria y provocar que te expulsen a las primeras de cambio.

Lo digo, porque si a esta panda de energúmenos (que pueblan las aficiones de todos los equipos), no se les rieran las gracias ni un pelo, y se les tratara como lo que son, uno podría acudir al campo sin tener que explicar a sus hijos que hay gente que acude al fútbol a descargar su odio, su racismo, sus frustraciones o su mala educación (o todo ello junto). El centenar de elementos se dedicó todo el partido a proferir insultos racistas cuando se acercaba Drenthe a la grada, a gritar Puta Alicante, Puta Hércules, y, lo más grave, a hacer de cuando en cuando el saludo a la romana (o fascista), que seguramente como no habrán leído no sabrán ni de qué va. De cuando en cuando, animaban al Valencia y se les escuchaba más que nadie, lo cual es plenamente legítimo. Los piques entre aficiones han existido y existirán siempre, pero, sinceramente, no me imagino en la NBA a nadie acudiendo a un partido de los Lakers contra Boston sin camisa, provocando al contrario, insultando y escupiendo. Al final del partido, los jugadores del Valencia (que ganó el encuentro), se acercaron a regalar sus camisetas a tan entusiasta y cívica afición. Porque claro, no sea que estos angelitos les rayen el deportivo a la salida del entrenamiento a más de uno. Guus Hiddink, en su época de entrenador del Valencia exigió la retirada de una hesvástica de su campo. Algunos presidentes siguen sin aprender.