Última entrevista en Radio Ibi correspondiente al 10 de ABRIL del año 2015

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martes, 5 de julio de 2011

Volver a nacer



Una mañana de hace quince años, cogía yo el coche para bajar a la universidad. A las 9 horas tenía el examen de filosofía del derecho. Había pasado el curso 95-96 haciendo la llamada "prestación social sustitutoria", que a las generaciones más jóvenes les sonará tan a chino como la "mili", y que era el periodo que sustituía al servicio militar. Yo había solicitado efectuarla en el Asilo San Joaquín de Ibi, y algún día hablaremos de esa experiencia, que para mi fue positiva en todos los sentidos.

Como decía, me faltaban tres asignaturas para terminar la carrera de derecho y, a pesar de haber compaginado el año cumpliendo con la labor social mencionada, los exámenes que llevaba hechos en junio iban dando frutos. Este del 5 de julio era el último. Sólo recuerdo de esa mañana haberme levantado, coger mi DNI y luego despertarme en un hospital rodeado de médicos "metiéndole mano" a mi pierna izquierda. La manera de bajar a Alicante era la antigua carretera que entonces estaba en plenas obras por la autovía. Poco antes de San Vicente del Raspeig, a la altura del puente que cruzaba el Río Seco, un vehículo se cruzó en mi camino. Al parecer el otro conductor estaba poniendo la radio y mirando a otro lado que no era la carretera e invadió mi carril, provocando un choque frontal y cambiando mi vida para siempre.

La suerte, según se mire, fue propicia o esquiva conmigo. Tenía 25 años y un conductor, llámemosle benevolamente despistado, casi me parte la vida en 2. El resultado, traumatismo craneoencefálico, fractura conminuta con estallido de fémur, y heridas y contusiones por todas partes. Personalmente pienso que tuve mucha, mucha suerte, especialmente cuando luego pude ver las fotos de cómo quedó mi vehículo, un Citroen AX que literalmente quedó plegado como un acordeón. Por suerte, llevaba puesto el cinturón de seguridad. Lo que vino después fueron muchas semanas de ingreso hospitalario. Siete intervenciones quirúrgicas a lo largo de los siguientes ocho años y muchos tiempo de rehabilitación. Y para siempre jamás, la sensación de haber vuelto a nacer y la suerte de poder seguir viviendo, caminando, haciendo deporte, disfrutando de la gente que quiero y que me quiere y haciendo vida normal.


Antes de tener el accidente, mis padres me habían inculcado toda la vida valores positivos, sabía valorar lo que tenía y daba gracias a Dios todos los días por ello. Había tenido la suerte -y la tengo- de tener una familia unida que está a las duras y a las maduras y un grupo de amigos de esos con los que puedes contar para todo. Desde entonces todo eso se multiplica y se vuelve aún más esencial. A veces la desgracia, el dolor, la enfermedad o las lesiones te pueden hundir o te pueden ayudar a salir adelante más fuerte. Para mí el 5 de julio de 1996 volví a nacer y todas esas sensaciones de gratitud, de aprovechar cada minuto de la vida se multiplican. De cuando en cuando, sólo a veces, la vorágine del día a día, te hace olvidar puntualmente qué es lo que verdaderamente importa, especialmente para los que andamos metidos en muchos "líos" y de cuando en cuando, conviene recordar que cada día es una oportunidad. Podría hablar de tráfico, de la carretera, de las decenas de miles de accidentados y víctimas de accidentes de tráfico que hay en toda España, pero prefiero hablar de vivir y de que merece la pena luchar por las cosas pequeñas, por las medianas y por las grandes. Y qué caramba, todo el mundo no tiene la suerte de tener dos cumpleaños