
Llevo varios días leyendo en las redes sociales diferentes propuestas pidiendo que los jugadores de la selección española deberían de donar, así directamente, sin medias tintas, la totalidad de su prima por ser campeones de Europa a fines benéficos. Está claro que es la típica propuesta que de inmediato, y más como está el patio, generá adhesiones en masa. Es lo que tiene la solidaridad con el dinero ajeno. Pinchando AQUÍ podéis acceder a la noticia sobre la confusión de si Iniesta donaba la prima o no.
Dentro de los paises desarrollados, a los que a pesar de la fortísima crisis económica aún sigue perteneciendo España, estamos a la cola en solidaridad. Sin embargo, a la vista está, cuando se trata de exigir a otros, en este caso los "adinerados" jugadores de fútbol que donen lo que han ganado por defender los colores de la selección Española, compitiendo con otras selecciones donde todos, absolutamente todos, son jugadores profesionales que viven de jugar al fútbol, el acuerdo es prácticamente unánime. De hecho estoy convencido que expresar mi discrepancia al respecto puede resultar hasta raro.
Porque claro está. La mayoría de jugadores de la selección española están excelentemente pagados en sus respectivos clubes, esto es algo que nadie discute. Y que hay científicos, médicos, investigadores e intelectuales de reconocido prestigio que han dedicado décadas a su formación y que aportan muchísimo a nuestro país y viven de un sueldo, también es cierto. Pero también es cierto, que los futbolistas viven de eso, de jugar al fútbol y que, nos guste o no, llenan estadios y mueven muchísimos millones. Pocos pueden alargar su carrera más allá de los 34 años, con lo que tienen un horizonte por delante hasta la edad legal de jubilación de la mayoría, de muchos años. Alguien que sepa administrarse o invertir en otros negocios o dedicarse a otra profesión después del fútbol puede seguir viviendo estupendamente, pero no siempre es el caso. Por otra parte, todos estos jugadores sin excepción, llevan dedicados a esto del fútbol desde su infancia. Han renunciado a tener una juventud como la de la mayoría. Para sus padres ha supuesto en muchos casos también un sacrificio económico, personal y profesional y cuando consiguen destacar, tras una impresionante criba, en sus respectivos clubes, algunos, una pequeña minoría, tienen el status de estrellas y consiguen firmar contratos millonarios.
Por otra parte, dentro de la selección, hay jugadores de 7 millones de ficha y otros que no llegan al millón. A los vulgares mortales, que somos la mayoría, nos parecen y de hecho lo son, cantidades astronómicas. Pero de ahí a EXIGIR que deban de donar la totalidad de su prima creo que va un mundo. A mi personalmente me parecería un gesto admirable, pero en absoluto exigible. Por otra parte, la federación española de fútbol y la selección Española en particular, se financia prácticamente al 100% con patrocinio de empresas privadas y con el caché que la "roja" ha alcanzado y lo que percibe por diferentes conceptos, incluido los partidos amistosos que juega por diferentes lugares del mundo cobrando unos buenos ingresos.
Creo en la solidaridad y la considero un valor y una actitud necesaria en nuestro día a día. Pero creo también en la discrección de quien la practica y en demasiadas ocasiones, no todos los que la exigen a los demás la convierten en una seña de identidad en su día a día. Y creo sinceramente que en el fútbol profesional, especialmente en España, las fichas, los sueldos que perciben los jugadores y los presupuestos de los clubes están fuera de toda lógica. Que más que exigir a los jugadores solidaridad, que cada uno ya la practicará cómo y con quien quiera, lo que tiene que acabarse totalmente es la permisividad fiscal con los clubes de fútbol, que paguen hasta el último de sus impuestos y que desde las instituciones deje de financiarse a los deportes profesionales que, como en la NBA, deben de autogestionarse como empresas privadas que son y pagar al erario público lo que les toque. Eso, sinceramente, seria más justo y la solidaridad cada uno que la practique como quiera.
