Última entrevista en Radio Ibi correspondiente al 10 de ABRIL del año 2015

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martes, 16 de diciembre de 2014

Cuesta, pero las cosas cambian..



El vídeo que encabeza la portada de la entrada de hoy, lo ha elaborado Change.org, una de las mayores plataformas digitales activistas que, a través de movilización en las redes sociales y recabando los apoyos de la gente, está consiguiendo cambios. Desde que por primera vez, a través de un enlace que alguien tuvo a bien compartir, decidí apoyar una de sus causas, son ya bastantes a las que he dado mi respaldo.

Las redes sociales no son solamente un lugar donde compartir las fotos de la última boda, viaje, nacimiento. No son únicamente un lugar donde comunicarnos, ver qué hacen nuestros amigos, estar en contacto con gente de muy cerca o de muy lejos. Todo lo anterior es positivo, divertido y hasta entretenido. Pero pueden ser, como tantas otras cosas y herramientas en la vida, un instrumento fantástico para intentar cambiar las cosas, tratar de mejorar aquello que puede mejorarse, o en algunos casos combatir o denuncia injusticias flagrantes.

También están plagadas de naderías, gente que carece de autocontrol y que descarga su mala educación o sus frustraciones personales. Eso ya sucedía en los foros o simplemente en los muros de las calles y barrios. El anonimato permite a mucha gente descargar su nadería y sus complejos en todas partes, también en las redes.

Por eso cuando algunas iniciativas, como las que emprende día tras día change.org, consiguen cambios reales, positivos, desde los argumentos, el sentido común y con la fuerza de la palabra y de la movilización, merecen tener eco. Os animo a dedicar tres minutos a ver el vídeo. Las cosas, aunque a veces nos parezca que muy despacio, cambian. Haz que cambien

sábado, 6 de abril de 2013

Una de humor (Ernesto Sevilla)



El gran, inconmensurable Ernesto Sevilla, dejándonos un breve pero excelente monólogo, como todos los suyos. Conforme está el patio, mejor tomárselo con humor, mucho humor. Buen fin de semana

martes, 21 de febrero de 2012

Lo poco gusta...(por qué dejé facebook)



No, no es mi caso -todavía-, pero el pasado domingo leí un artículo interesante publicado en la edición digital de "El Mundo", titulado "POR QUÉ DEJÉ FACEBOOK", podéis leerlo íntegramente pinchando AQUÍ. Reproduzco el primer párrafo íntegro, que retrata bastante bien lo que supone un mal uso de una red social que por otra parte permite unas posibilidades infinitas si no se traspasan determinadas fronteras:

"Fátima(*) fue a la boda de una amiga. Se lo pasó genial y tomó unas copas de más. Nada fuera de lo normal. Bailó mientras los flashes de las cámaras de fotos alumbraban la pista tras el banquete. Al lunes siguiente, ya en el trabajo, el comentario le cayó como un ladrillazo en toda la frente: "¡Qué vestido más guapo llevabas en la boda!". "Me habían etiquetado sin darme cuenta y todos los compañeros de mi trabajo que tenía en Facebook me vieron en fotos con un pedo como un piano", comenta esta madrileña en la mitad de la treintena. Fátima lo tuvo claro y abandonó la red social: Decidí que mi vida no interesaba a nadie y que tampoco quería recuperar viejas amistades. Si quiero quedar con alguien, le llamo por teléfono y nos vemos para un café.


Siguiendo con lo que publica este interesante artículo que, por otra parte, saca conclusiones de simple sentido común, otro interesante párrafo dice "Las personas que deciden abandonar el lugar suelen argumentar parecidas razones: pérdida de tiempo, relaciones superficiales o falta de privacidad. La última parte es en la que la red social ha avanzado más, en gran parte obligada por las autoridades de diferentes países. Desde hace un tiempo, el usuario tiene más opciones sobre qué quiere compartir y con quién."


Al final, una persona debería de pensar algo más que lo que cuelga en una red social, deja de ser del dominio privado para pasar a ser del dominio público. Que no todo el mundo piensa a la hora de colgar una foto si al fotografiado le apetece que gente a la que no conoce de nada - o sí - vea esa foto. Que si decidimos que nuestros viajes, bodas, fiestas, juergas de todo pelaje, se expongan públicamente, luego no pidamos respeto a la intimidad. Aunque sinceramente, visto el efecto exponencial de las redes sociales, creo que esto no hay quien lo pare, así que al final alguien tendrá que legislar y prever sanciones para corregir los comportamientos poco edificantes en la red. Pero quizás la primera manera de protegerse sería ser cuidadoso con lo que publica de uno mismo o de la gente a la que quiere y aprecia. Es muy complicado, pero pronto veremos las primeras condenas por colgar la foto de un amigo borracho sin permiso. Tiempo al tiempo.