
Mañana viernes comienzan ya las cenas llamadas de "empresa", aunque hace varias semanas que diferentes colectivos han ido adelantando un acontecimiento que se generalizó especialmente en los años de bonanza. Así, da igual que sea una cena de empresa, de madres de alumnos de primaria o de padres de la partida de cotos. Cualquier excusa es buena para juntarse y, qué caramba, es algo que nos define a los mediterráneos, especialmente a los valencianos. De cualquier cosa podemos hacer una excusa para pasar un buen rato.
El Partido Popular, como cualquier otro colectivo, también tiene todo el derecho del mundo a hacer sus cenas, sus comidas, sus almuerzos y sus meriendas si se presenta. Y en este sentido, muchos colectivos, particulares, comercios y empresas de Ibi, han recibido en las últimas semanas (algunos al mismo tiempo que la costosa felicitación de la alcaldesa) una invitación para acudir a la tradicional cena navideña. Todos los partidos, hasta en ADIi que somos un grupo modesto, organizamos alguna cena al año. Lo curioso en esta del partido popular, es la curiosa mezcla que se produce entre la institución (El ayuntamiento de Ibi) y el partido, que es una entidad privada.
Así, multitud de empresarios y comerciantes nos han manifestado su estupor y, en algunos casos, su malestar, por ser invitados a una cena de "partido", a la que se supone acuden afiliados y simpatizantes y a la que no entienden que se esté invitando a todo quisque. Menos aún entienden que esa invitación deba de confirmarse, como se indica en la propia carta en "alcaldía", es decir, a través de las dos secretarias de que dispone la alcadesa de Ibi y que se supone deben de dedicarse a gestionar la agenda de nuestra primera autoridad y la labor de la alcaldía, y no a organizar y confirmar cenas de partido o a cobrar la lotería de los "populares" ibenses. Si no acudes a la cena a la que te invitan desde "alcaldía", con quien tienes que quedar bien o mal es con la primera autoridad de tu pueblo y eso, se mire como se mire, mola menos. Este era uno de los constantes motivos de discusión en el escaso periodo de convivencia que tuvimos con los que fueron nuestros compañeros de viaje. La permanente mezcla y confusión de LA INSTITUCIÓN con el PARTIDO, y por tanto, la utilización intencionada de medios y fines para dar a entender al ciudadano que todo es lo mismo. Luego, que no se extrañe la alcaldesa cuando medios de comunicación airean sus vergüenzas. Al final, todo es lo mismo.
Lo que no se advierte en esa invitación, que el partido popular iberut quiere convertir en una demostración de fuerza tras todo lo sucedido y publicado en todos los medios de comunicación provincial y nacional sobre las presuntas corruptelas, ceses y expulsiones en el gobierno municipal, es que es UNA CENA-MITIN, cuyos "mejores momentos" serán emitidos sin duda por Tele ibi. De hecho, en la cena del pasado año, Tele -Ibi resucitó tras más de un año sin emitir y, como no, aparecía la gaviota iberuda dando caña a la oposición. Este año, que no les quepa duda, más de lo mismo. Eso sí, veremos a ver a quién hacen tragar con ruedas de molino. No me cabe duda de que un partido que gobierna, tiene una capacidad de convocatoria de varios cientos de personas, a pesar de la que les está cayendo. Eso sí, el MENÚ de este año puede ser curioso para digerir tanta mugre y podredumbre como se ha aireado estos días. Sorbete de almax a las finas hierbas, "mojadita de omeprazol al cava" y para concluir, sobrecoste de comtessa. Mientras tanto, proyectarán en una gran pantalla todas las facturas de la caja "b", los viajes a la nieve, el kilometraje del coche oficial para lo que haga falta, las portadas de los periódicos ilustrando los ceses-expulsiones de concejales, y podrán amenizar la velada poniendo en el hilo musical los últimos éxitos de las grabaciones "populares". Y para bajar la cena, un paseíto por las mejores rutas populares: lo que queda del cerro de Santa Lucía y los cientos de miles de metros cuadrados de urbanización del Alamí.
Claro, siempre está bien concluir con algo de humor y así seguro que el migue y su colegui cierran la cena echando la culpa de todo a la oposición, a un complot contra ellos, a Pitu Ripoll y si hace falta al "sursum corda". Aunque quizás, no convendría olvidar que nuestro ex-alcalde Vicente García convocó a muchos cientos de personas en un conocido restaurante de Ibi, pocos meses antes de pasar de tener de once a seis concejales. Y muchos de los que acudían a aquellas cenas, también acuden ahora a las de los populares.