
Hace ahora un año, el gobierno municipal del PP, todavía andaba intentando convencer a los ibenses de que Felicidad Peñalver había dimitido de su cargo de concejala de hacienda, personal, patrimonio y régimen administrativo, por razones personales, que la apreciaban un montón y que si el pueblo no se lo creía, o la oposición tampoco es porque nos gusta enredar.
Hace ahora un año, Ana Sarabia todavía era concejala de deportes y servicios públicos y todas las actividades que se promocionaban desde sus áreas, gozaban del beneplácito de la alcaldesa y del presidente del partido popular, que no solamente la apoyaban en todo lo que hacía, sino que estaban plenamente al tanto de cómo lo hacía. Incluso les parecía estupendo, ya que la labor de esta concejala les dio muchos votos. Todavía la alcaldesa no había comenzado a practicar el "COLILLING", que traducido al castalleno-pepero-iberut, es dejar tirada a quien te molesta y te puede hundir tu carrera política, porque "ahora ya no me mola ser tu amiguita, aunque me iba a esquiar contigo y sigo sin encontrar las facturas de la habitación del hotel, ni de los forfaits, ni de res de res".
Faltaba menos de un mes para que se desatasen todas las fuerzas del infierno y comenzaran las expulsiones, las imputaciones en los Juzgados, a filtrarse las listas de gente que sorprendentemente trabajaba en el Poli y en otras áreas cobrando en negro y sin control previo. Comenzaban a aparecer las listas de gente que se iba a esquiar (alcaldesa incluída con toda su familia) y que aparentemente figuraban sin pagar. Comenzaban a surgir concejales del PP que, con la boca pequeña, se desmarcaban claramente de las actividades de su ex-compañera. "O se va ella o nos vamos nosotros" se oía por los pasillos del Ayuntamiento.
Pero eso sí, la primera autoridad, tenía bastante con desviar la atención montando juicios contra el portavoz de izquierda Unida, para salvar la avalancha de indignación ciudadana que se le venía encima: Los partidarios de la ex-concejala de deportes por un lado, los funcionarios del polideportivo más cabreados que una moto (con razón) porque su "jefa" (la alcaldesa) les dejaba con el trasero al aire para quitarse el muerto de encima, y por otro lado los vecinos de Santa Lucía y cientos de ciudadanos recogiendo firmas para que no hundieran el patrimonio ibense.
Aunque hace un año, algunas cosas no han cambiado. Es decir, aunque el PP tiene una mayoría absolutísima y debería de tener claro lo que quiere hacer en su pueblo, sigue también sin presupuesto, ni un atisbo, ni una aproximación, ni nada que se le parezca. Total, llevan toda la legislatura igual. Y también, aunque hace un año, hay otra cosa que sigue igual. Por obra, decisión y gracia del gobierno municipal, los ciudadanos han estado todo un año sin poder ver los plenos de su Ayuntamiento, no sea que puedan enterarse de primera mano, aún más, de la fantástica capacidad de los gobernantes que decían que si no tenían mayoría absoluta, Ibi se hundiría. Está claro, no hay más que verlo, gracias a ellos, Ibi sobresale sobre la podredumbre, la mala gestión, los enfrentamientos internos y externos y gozamos de páginas permanentes en los diarios no por nuestras bondades, sino por la desastrosa gestión de los gobernantes que el pueblo mayoritariamente eligió y los escándalos permanentes. Y casi sin enterarnos, ya falta poco más de un año para volver a votar.
Hace ahora un año, Ana Sarabia todavía era concejala de deportes y servicios públicos y todas las actividades que se promocionaban desde sus áreas, gozaban del beneplácito de la alcaldesa y del presidente del partido popular, que no solamente la apoyaban en todo lo que hacía, sino que estaban plenamente al tanto de cómo lo hacía. Incluso les parecía estupendo, ya que la labor de esta concejala les dio muchos votos. Todavía la alcaldesa no había comenzado a practicar el "COLILLING", que traducido al castalleno-pepero-iberut, es dejar tirada a quien te molesta y te puede hundir tu carrera política, porque "ahora ya no me mola ser tu amiguita, aunque me iba a esquiar contigo y sigo sin encontrar las facturas de la habitación del hotel, ni de los forfaits, ni de res de res".
Faltaba menos de un mes para que se desatasen todas las fuerzas del infierno y comenzaran las expulsiones, las imputaciones en los Juzgados, a filtrarse las listas de gente que sorprendentemente trabajaba en el Poli y en otras áreas cobrando en negro y sin control previo. Comenzaban a aparecer las listas de gente que se iba a esquiar (alcaldesa incluída con toda su familia) y que aparentemente figuraban sin pagar. Comenzaban a surgir concejales del PP que, con la boca pequeña, se desmarcaban claramente de las actividades de su ex-compañera. "O se va ella o nos vamos nosotros" se oía por los pasillos del Ayuntamiento.
Pero eso sí, la primera autoridad, tenía bastante con desviar la atención montando juicios contra el portavoz de izquierda Unida, para salvar la avalancha de indignación ciudadana que se le venía encima: Los partidarios de la ex-concejala de deportes por un lado, los funcionarios del polideportivo más cabreados que una moto (con razón) porque su "jefa" (la alcaldesa) les dejaba con el trasero al aire para quitarse el muerto de encima, y por otro lado los vecinos de Santa Lucía y cientos de ciudadanos recogiendo firmas para que no hundieran el patrimonio ibense.
Aunque hace un año, algunas cosas no han cambiado. Es decir, aunque el PP tiene una mayoría absolutísima y debería de tener claro lo que quiere hacer en su pueblo, sigue también sin presupuesto, ni un atisbo, ni una aproximación, ni nada que se le parezca. Total, llevan toda la legislatura igual. Y también, aunque hace un año, hay otra cosa que sigue igual. Por obra, decisión y gracia del gobierno municipal, los ciudadanos han estado todo un año sin poder ver los plenos de su Ayuntamiento, no sea que puedan enterarse de primera mano, aún más, de la fantástica capacidad de los gobernantes que decían que si no tenían mayoría absoluta, Ibi se hundiría. Está claro, no hay más que verlo, gracias a ellos, Ibi sobresale sobre la podredumbre, la mala gestión, los enfrentamientos internos y externos y gozamos de páginas permanentes en los diarios no por nuestras bondades, sino por la desastrosa gestión de los gobernantes que el pueblo mayoritariamente eligió y los escándalos permanentes. Y casi sin enterarnos, ya falta poco más de un año para volver a votar.