
Cuando hace un par de semanas, leíamos en algunos medios de comunicación las novedades sobre el nuevo alumbrado extraordinario de Fiestas, seguramente nadie imaginaba lo nuevos que iban a ser. Alumbrado extraordinario también adjudicado a la misma empresa a la que en los últimos años le han adjudicado todo este tipo de trabajos sin convocar el preceptivo concurso conforme a la ley de contratos de las administraciones públicas, pero de eso habrá tiempo de hablar.
El nuevo alumbrado ha resultado ser tan, pero tan, pero tan nuevo, que probablemente algún iluminado (ya que de luces hablamos) debió pensar que, para que no se estropeasen con demasiada rapidez, había que dosificar su uso. Así, la nit de l'olleta, cuando ni siquiera la cuarta comparsa en orden de salida había llegado a la plaça de l'Esglesia, las apagaron. Era justo la una de la madrugada.
Tatati-tatata, que ya no veo "na de na". Porque claro, las luces están programadas para apagarse a la una de la madrugada, pero todos los años, los responsables competentes del ayuntamiento, saben perfectamente que los días de fiestas mayores, desde la nit de l'olla hasta el domingo de la procesión, ese horario se amplía sustancialmente. Para eso, basta con que quien tiene o debe de estar pendiente, se preocupe de las cosas que le competen. La alegría que les entró a las comparsas que desfilaron media olleta a oscuras se la pueden imaginar.
Es la continuidad de un Ayuntamiento que lleva toda la legislatura demostrándonos, ciscada tras ciscada, su magnífica capacidad de gestión, en las cosas pequeñas, en las medianas y en las grandes. Esta, es de las menos graves, pero era de las más fáciles de prever. De hecho, fue histórico. A lo mejor la culpa también es de la oposición, o de Zapatero, o vete tú a saber. Pero el informe provisional de la sindicatura de cuentas tras auditar las del Ayuntamiento de Ibi y, del que hablaremos en los próximos días, arroja datos de auténtico escándalo. Y la sensación que nos queda a los ciudadanos, tras contemplar todo el verano el atracón de Brugal, más el atracón de Gürtel, nombres alusivos a dos importantes investigaciones de presuntas corruptelas en los máximos cargos del PP valenciano y alicantino, hacen que el apagón de la olleta resulte hasta enternecedor porque, al fin y al cabo, "errare humanum est". Y dentro de ocho meses elecciones. Permanezcan atentos a sus pantallas