En el año 96 padecí un grave accidente de tráfico que me obligó a pasar varios periodos de larga estancia hospitalaria, además de otras tantas intervenciones quirúrgicas. En una de esas intervenciones, corría el año 1997, compartí habitación durante casi un mes con el jefe de ingenieros del proyecto para mejorar el trazado de la vía del tren Alcoy-Xátiva y que precisamente había padecido un accidente trabajando en dicho proyecto. Según me explicaba entonces este señor, una vez aplicadas las mejoras en el trazado, el desplazamiento desde Alcoy a Valencia en tren duraría 59 minutos. Hablamos del año 1997, hace nada menos que trece años.
Hoy, en 2010, seguimos no igual, sino peor, porque no solamente aquellas mejoras para las que ya había un equipo de ingenieros trabajando no se han aplicado en absoluto, sino que los posteriores compromisos tanto de gobierno central como de Consellería no se cumplen. Ibi y las comarcas de la Foia de Castalla seguimos sin tener conexión ferroviaria con Alicante o Villena, lo que supondría una grandísima mejoría, sino que está a punto de desaparecer la de Alcoy. Así, el titular del periódico del martes 2 de noviembre era explícito Fomento y el Consell incumplen su propio plan de mejora de la línea férrea Xàtiva-Alcoy
Ambas administraciones, central y autonómica, llevan más de quince años pasándose la pelota sobre la responsabilidad de dicho tramo ferroviario y firmando sucesivos convenios para mejorar la única línea que une desde el extremo interior norte de la provincia de Alicante con Valencia capital. En su día, a principios del siglo XX cuentan los más viejos de lugar que el proyecto de vía del tren (ya extinto en la mayoría de los tramos) que pasaba desde Alcoy por Ibi hasta Alicante, fue frenado por intereses empresariales alcoyanos. Dicen las malas lenguas que la difícil orografía de Alcoy y lo limitado de su expansión por estar entre barrancos, provocaría de inmediato que Ibi y los pueblos de la Foia tendrían un crecimiento inmediato caso de haberse culminado dicho enlace ferroviario en detrimento de la entonces importantísima, industrial y pujante ciudad de Alcoy. De hecho, algo debe de haber ya que después de haberse hecho una inversión multimillonaria para la época, incluso con túneles que atraviesan las montañas del barranco de la batalla que aún se conservan y hoy son vía verde, esta infraestructura se paralizó. Y a la vista está que, setenta años después, los polígonos industriales más importantes se han desarrollado en la Foia de Castalla en detrimento de Alcoy, debido, entre otras cosas, a una orografía más favorable y a una cercanía mayor a las autovías hacia Alicante y hacia Madrid. Imaginen lo que habría supuesto para Ibi tener enlace con Alicante capital por tren desde principios del siglo XX.
Pero la nostalgia no vale de mucho. Lo que desde luego tengo muy claro es que si los pueblos de l'Alcoiá y la Foia de Castalla no nos unimos para mancomunar servicios y apostar por reivindicar infraestructuras que mejoren nuestras comunicaciones y nuestra competitividad, no lo van a hacer los demás. Hasta electoralmente somos un punto débil, ya que de un millón ochocientos mil habitantes con que cuenta aproximadamente la provincia de Alicante, todos los pueblos de l'Alcoiá-Foia de Castalla no sumamos ni ciento veinte mil habitantes, es decir, menos del 7% del peso demográfico de Alicante. Sin embargo, y aún a pesar de la crisis y la difícil coyuntura, sí tenemos un peso industrial y de economía productiva que paga muchos millones en impuestos a la provincia de Alicante, y ese peso debe hacerse valer. De lo contrario, si se apuesta exclusivamente por hacer infraestructuras donde hay turismo y construcción, ya hemos visto lo que ha pasado y luego, cuando hay vacas flacas, todas las administraciones se acuerdan de la economía productiva y de Santa Bárbara cuando truena. Así que, el tren para nuestras comarcas, ¿por qué no? Transporte público desde el interior para mercancías y personas, es una vía de futuro por la que podemos luchar unidos. Desde el individualismo y el hacernos la puñeta entre los pueblos de la comarca no conseguiremos nada. Es escoger entre mirar hacia el futuro o hacerlo hacia nuestros respectivos ombligos. Y a nadie hace falta explicar lo que la práctica ausencia de transporte público está suponiendo ya para Ibi y puede suponer en el futuro. Si no tienes coche, no hay manera prácticamente de ir a Alicante o a Valencia con un horario amplio y flexible. Hay que optar por el vetusto servicio de una empresa de autobuses con horarios variables, con rutas kilométricas para llegar a una capital de provincia que está a sólo 35 kilómetros y para la que no contamos ni con una humilde estación de autobuses. Pero de eso hablaremos otro día.