Última entrevista en Radio Ibi correspondiente al 10 de ABRIL del año 2015

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lunes, 30 de enero de 2012

Encuentro con un fascista



Presentarse a unas elecciones, del ámbito que sea, pero especialmente municipales, conlleva una serie de obligaciones, especialmente cuando terminas siendo elegido concejal de tu pueblo. Además de las lógicas obligaciones del cargo, ser concejal de un pueblo de tamaño medio como Ibi, donde más o menos nos conocemos casi todos, lleva aparejadas algunas servidumbres.

Que la gente te pare por la calle para hacerte comentarios de todo tipo, en la mayoría de los casos, sobre el funcionamiento de los servicios públicos, la farola que no arreglan desde hace meses, los pasos de cebra que no se pintan, la falta de agua caliente donde entrenan nuestros hijos, la suciedad de tal o cual rincón del pueblo y, en definitiva, decenas de cosas perfectamente comprensibles que hacen de ser concejal algo que sientes que sirve para algo. Ya digo, y esto se lo traslado a los concejales del equipo de gobierno, que la gente no suele distinguir, porque para ellos todos somos iguales, en si somos miembros del gobierno o de la oposición. ¡ Eh, tú que estás en l'Ajuntament!, es el inicio de la frase con la que muchos ciudadanos nos requieren para esto o aquello, y que, al menos en mi caso, suelo trasladar siempre al concejal o funcionario competente.

Pero otra de las servidumbres más desagradables, es la de encontrarte de cuando en cuando con gente maleducada, autoritaria e intolerante, que no es que se comporte conforme a las anteriores tres virtudes con los concejales por serlo, sino que son así en todos los ámbitos de su vida. El pasado sábado por la mañana, salí a hacer la compra por un céntrico y concurrido establecimiento de nuestra localidad, cuando un entrañable fascista se me acercó para darme sus opiniones sobre mí y sobre mis compañeros de oposición. El fascista, que apenas sabía articular cuatro palabras, me dijo que un servidor, Basseta y les "socialistes" no més aprofitavem que per donar que fer i remugar". Las simpatías por tanto, o en este caso, las antipatías se centraban exclusivamente en tres partidos. Hasta ahí, más o menos, los lugares comunes del facha corriente. Luego, ya iba la cosa subiendo de tono y desgranaba su ideología, cuando acto seguido decía que "la democracia sólo sirve para corromper los países". Claro está, estábamos mucho mejor cuando un señor con bigote ponía orden en este país. Todo el mundo, especialmente los que piensan como este energúmeno, estaban mucho más a gusto.



Todo lo anterior, insisto, acompañado de un tono de voz elevado, de alusiones que no vienen al caso, y de algún comentario que, si yo hubiera sido como él, le habría acarreado lo que viene siendo un mamporro, pero hasta ahí podríamos llegar. Sus antipatías políticas desvelaban sus simpatías, lógicamente con el partido que actualmente gobierna en todas partes, pero tampoco crean, siempre concluyen igual "Este país no té arreglo". Lo que no termino de entender, es porqué siguen aquí dando por saco.

Todo lo anterior, se producía en un tono elevado y airado, al que estoicamente aguanté sin enviarle a la mierda, dada la edad del insurrecto, cercano a los 80, y lo que me han enseñado siempre mis padres, que es el respeto a mis mayores y, actualmente además, el respecto al acta de concejal que ostento y la necesaria pátina de paciencia añadida que tengo que tener. El tipo, es un empresario que ha ganado mucha pasta y que, como aquí nos conocemos todos, trata a todo el mundo igual: familia, trabajadores y sociedad en general. Como buen facha, además es un cobarde, ya que me cruzo con él a menudo en lugares poco concurridos y solamente me demuestra su cariño y afecto, cuando me encuentra en lugares donde hay mucha gente. Sabe que su edad y mi cargo le protegen de lo que habría hecho cualquier otro, que es enviarle a la mierda y cantarle las cuarenta.


Por cierto, me dijo que yo le había decepcionado, lo cual me congratula ya que, en la labor de la oposición que actualmente me toca ejercer, me corresponde fiscalizar y controlar la acción del gobierno, y no debo de estar haciéndolo mal del todo cuando tipos de este calibre intelectual están tan cabreados. El fascista, por supuesto, está encantado con la alcaldesa y con el PP, aunque concluía su intelectual reflexión diciendo que la democracia no servía para España ni para ningún país "bañado por las aguas del mediterráneo", con lo que concluía su elevada y poética reflexión intelectual, sin duda inspirada en el seguimiento de Intereconomía o de releer el extinto "Arriba". Del fascista, no diré el nombre, pero personajes como estos, que todavía abundan, existen y tienen la suerte de vivir de la educación de los demás.