Lo que ven en la fotografía no es producto del cambio climático. No es un cruce entre tecnología y flora. Ni siquiera es de buen gusto. Además de una horterada, fue el último despilfarro caro, inútil y estéticamente discutible, de una desenfrenada carrera por no perder la mayoría absoluta.
El viernes 20 de mayo, en vísperas de la jornada de reflexión, los vecinos y comerciantes de la Calle Constitución, nos desayunábamos con la apresurada labor de los operarios atornillando plásticos a las farolas y luego los jardineros colocando las flores que, cuatro días después, ya se mostraban marchitas. Mientras tanto, nadie se ha preocupado de analizar y actuar sobre una realidad aplastante. Más de treinta pequeños comercios han cerrado en la zona del casco antiguo en los últimos ocho años y la mitad de las viviendas de las calles Mayor, Empedrat y Ravalet están en estado ruinoso. El casco antiguo se terminará muriendo si no hay un plan de actuación integral serio, urgente, riguroso y consensuado con vecinos y comerciantes y entonces ya no habrá remedio. Mientras tanto, poner florobombillas además de ridículo es un insulto a todos.
Desconocemos la pasta que habrá costado el caprichito, lo que tenemos claro es la utilidad: NINGUNA. Nadie ha pensado que, además de no servir para nada, luego si se quiere mantener (lo cual dudo seriamente), habrá qué pensar el coste de un jardinero volador para regar. Quizás si han sido capaces de cruzar farolas con flores para lograr un mutante al que podríamos llamar florobombilla, ahora igual contratan a superman para dirigir la brigada de obras y de paso que sobrevuele la población regando las florobombillas.
Es una pena, ya digo. A la anterior, podemos sumar toda la serie de despilfarros, ocurrencias y derroches ocasionados por un gobierno en los estertores de la mayoría absoluta. El diario el Mundo ya denunciaba el pasado domingo, que el Partido Popular de Ibi había solicitado a la empresa concesionaria de la gestión de agua, el millón largo de euros del canon para gastárselo antes de elecciones. Es decir, que se han gastado lo que tenían, lo que no tenían y lo que podríamos tener en el futuro. Y así y todo dicen que quieren gobernar en minoría. El pueblo nos ha exigido que les mostremos las cuentas. Pues pongámonos las pilas todos, porque me da la sensación que necesitamos dos legislaturas para cuadrar los despilfarros y sobre todo, para explicarlos a la población
El viernes 20 de mayo, en vísperas de la jornada de reflexión, los vecinos y comerciantes de la Calle Constitución, nos desayunábamos con la apresurada labor de los operarios atornillando plásticos a las farolas y luego los jardineros colocando las flores que, cuatro días después, ya se mostraban marchitas. Mientras tanto, nadie se ha preocupado de analizar y actuar sobre una realidad aplastante. Más de treinta pequeños comercios han cerrado en la zona del casco antiguo en los últimos ocho años y la mitad de las viviendas de las calles Mayor, Empedrat y Ravalet están en estado ruinoso. El casco antiguo se terminará muriendo si no hay un plan de actuación integral serio, urgente, riguroso y consensuado con vecinos y comerciantes y entonces ya no habrá remedio. Mientras tanto, poner florobombillas además de ridículo es un insulto a todos.
Desconocemos la pasta que habrá costado el caprichito, lo que tenemos claro es la utilidad: NINGUNA. Nadie ha pensado que, además de no servir para nada, luego si se quiere mantener (lo cual dudo seriamente), habrá qué pensar el coste de un jardinero volador para regar. Quizás si han sido capaces de cruzar farolas con flores para lograr un mutante al que podríamos llamar florobombilla, ahora igual contratan a superman para dirigir la brigada de obras y de paso que sobrevuele la población regando las florobombillas.
Es una pena, ya digo. A la anterior, podemos sumar toda la serie de despilfarros, ocurrencias y derroches ocasionados por un gobierno en los estertores de la mayoría absoluta. El diario el Mundo ya denunciaba el pasado domingo, que el Partido Popular de Ibi había solicitado a la empresa concesionaria de la gestión de agua, el millón largo de euros del canon para gastárselo antes de elecciones. Es decir, que se han gastado lo que tenían, lo que no tenían y lo que podríamos tener en el futuro. Y así y todo dicen que quieren gobernar en minoría. El pueblo nos ha exigido que les mostremos las cuentas. Pues pongámonos las pilas todos, porque me da la sensación que necesitamos dos legislaturas para cuadrar los despilfarros y sobre todo, para explicarlos a la población
