Andrés Millán, abogado: "Un plan de pensiones es lo peor que puede heredar
tu hijo después de una deuda porque Hacienda se quedará la mitad"
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heredar tu hijo después de una deuda porque Hacienda se quedará la mitad"]
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martes, 18 de marzo de 2014
Y llegamos a las 1.000 entradas...
Cuando el 1 de diciembre de 2009, hace ahora cuatro años y cuatro meses, me iniciaba con esta bitácora, si alguien me hubiese dicho que llegaría a las 1.000 entradas publicadas le habría mirado raro. He de recordar y agradecer, una vez más, a quien entonces era compañero mío de corporación, José Vicente Verdú Basseta, que fue el pionero en esto de relatar desde un blog sus experiencias, fundamentalmente relativas a nuestra actividad política en la corporación municipal. Sin su inestimable ayuda no habría podido iniciarme en esta "aventura" de intentar informar desde mi particular punto de vista, del acaecer de la vida de nuestro ayuntamiento en estos últimos años que, a nadie se le escapa, ha sido una auténtica montaña rusa.
Las páginas que los seguidores de esta bitácora, me consta que en su mayoría habituales, habéis leído en este periodo, han sido un total de 486.508. El número de comentarios publicados ha sido de 5.590, y he de decir que ha sido en contadísimas ocasiones cuando he tenido que suprimirlos o censurarlos por contener afirmaciones que podían resultar insultantes, vejatorias o en algún caso, porque lo han pedido los propios aludidos ejerciendo su derecho de rectificación. Actualmente el número de visitas está estabilizado en más de 500 diarias y cuando el tema es de candente actualidad o resulta de especial interés, ha llegado hasta las 1.000 entradas. Algo que según dicen los que entienden de esto, es bastante elevado. Al final, mi afición a la lectura que cultivé desde bien niño, me ha servido para intentar escribir y contar cosas, aunque sea a través de este humilde medio.
Pero más allá de las frías cifras y de las estadísticas que pueden resultar más o menos interesantes, la aventura de ponerse sobre la pantalla en blanco cada día y tratar de contar algo que pueda resultar de interés para los que decidís entrar y dedicar unos minutos a leer estas líneas, me merece el mayor de los respetos. Y así, uno entabla una relación amor-odio con esta bitácora que, sí, lo estaréis pensando, me ocupa un tiempo precioso que lógicamente uno tiene que robar a otras facetas y aficiones de la vida. En el último año especialmente, ha habido varias ocasiones en las que me he planteado cambiar la fórmula de actualización, haciéndolo una vez por semana, o incluso directamente despedirme sin más. Pero de momento voy a seguir intentando cumplir con la obligación autoimpuesta de actualizarlo de lunes a viernes en periodos laborables y salvo que el trabajo o algún viaje me lo impidan. Si alguna vez no he podido actualizarlo, sabed que ha sido única y exclusivamente por imposibilidad material de hacerlo. Si algún día lo dejo definitivamente, me despediré oficialmente.
Lo que hace que una bitácora mantenga el interés y sea seguida y en ocasiones recomendada o replicada a través de las redes sociales, es que lo que se cuente exponga una información que al menos merezca la pena ser leída. El incremento de seguidores me dice que al menos hay varios cientos de personas que así lo piensan. Trato de esforzarme al máximo, que no os quepa duda. Lamentablemente, haber tenido en estos últimos años un ayuntamiento que era una fuente permanente de escándalos ha sido todo un filón. También para mí esta bitácora constituyó en su momento una autodefensa, cuando en algunos tiempos el tándem que gobernó el ayuntamiento manipulaba e intoxicaba a través de una web de detritus bajo la que se escondían sin dar la cara y como si fuera un pretendido periódico digital. Luego ya se ha visto quiénes andaban detrás y cómo han acabado en su mayoría.
He intentado hablar de cosas de mi entorno más inmediato. He tratado de exponer los temas o la actualidad desde mi punto de vista, utilizando mi particular estilo, que podrá gustar más o menos, pero que es el mío y donde pongo mi firma, mi cara, mi nombre y mis apellidos y eso supone una responsabilidad tremenda y una exposición pública que no siempre se lleva bien. También he tratado de canalizar algunas de mis aficiones, de dar a conocer artículos de otros que me han parecido interesantes o de replicar noticias que merecían serlo. Lamentablemente también he recordado en este blog a gente que se nos ha ido y he defendido aquello que he creído que merecía ser defendido. No tengo colaboradores habituales y por tanto, he de aguantar sólo este pequeño tinglado, veremos hasta cuándo. Y por si alguien tiene alguna duda, no percibo ninguna remuneración por hacerlo, aunque constantemente llegan ofertas de poner publicidad en el blog, que creo desvirtuarían su finalidad.
En estas mil entradas habré metido la pata sin duda. Habré expuesto puntos de vista que podrían ser equivocados. Habré cometido alguna falta de ortografía, incorrección gramatical y alguna aberración de estilo. Pero os aseguro que trato de ser escrupuloso y al menos intento no ofender a nadie, pero tampoco callarme. Poder expresarme libremente cada día y que se pueda leer desde cualquier lugar del mundo, es una renovación diaria de este derecho que es la libertad que, lamentablemente no pueden ejercer todavía millones de ciudadanos. Espero seguir escribiendo mientras haya gente a la que le resulte mínimamente interesante. Si en este tiempo he ofendido, molestado a alguien o dado una información equivocada, desde ya le pido disculpas. Trataré de hacerlo lo mejor posible y de seguir contanto cosas que puedan interesaros. Gracias infinitas a los seguidores habituales, a los ocasionales y a los que, tanto desde el apartado de comentarios del blog como desde el facebook os dignáis a dejar vuestras opiniones. También parte de la historia de estas mil entradas es vuestra. Gracias a todos
martes, 21 de junio de 2011
Tomar distancia

Ayer a lo largo de la tarde mi compañero de corporación, José Vicente Verdú "Basseta", colgó un comentario en esta bitácora en el que desvelaba la noticia conocida instantes antes del pleno, en cuanto a que Juan Valls aceptaba la delegación de Fiestas y Tradiciones. A renglón seguido, comenzaron a entrar comentarios varios en unos casos criticando duramente la decisión, y en otros mostrándose a la "expectativa".
No es el objeto de esta entrada hablar de la decisión que mi compañero Juan Valls toma legítimamente y que será él quien tendrá que explicar, ya que a mi no me corresponde más que respetarla y desearle toda la suerte del mundo. Dicha decisión no implica, y así nos lo ha manifestado, pacto de gobierno alguno y sí el deseo de ser útil a pesar de seguir estando en la oposición. Ciertamente, en la posición que se encuentra y teniendo el actual gobierno diez concejales de 21, el propio Juan y su grupo ya debían imaginarse que asumir delegaciones generaría toda serie de cábalas y especulaciones.
Mi reflexión viene por el hecho de la responsabilidad que asume quien decide tener una bitácora de carácter eminentemente político como es mi caso, y de intentar actualizarla prácticamente a diario. Las visitas a este humilde blog se han consolidado por encima de las quinientas diarias y eso me obliga a ser más riguroso y más exigente conmigo mismo. A filtrar los comentarios con la mayor delicadeza y sin incurrir en la censura y a permitirlos siempre que no vulneren las mínimas normas de respeto y veracidad. y, aunque resulte obvio, ni que decir tiene que los comentarios son responsabilidad de quien los firme, aunque sea un anónimo y que no siempre un servidor comparte lo que se afirma.
No es el objeto de esta entrada hablar de la decisión que mi compañero Juan Valls toma legítimamente y que será él quien tendrá que explicar, ya que a mi no me corresponde más que respetarla y desearle toda la suerte del mundo. Dicha decisión no implica, y así nos lo ha manifestado, pacto de gobierno alguno y sí el deseo de ser útil a pesar de seguir estando en la oposición. Ciertamente, en la posición que se encuentra y teniendo el actual gobierno diez concejales de 21, el propio Juan y su grupo ya debían imaginarse que asumir delegaciones generaría toda serie de cábalas y especulaciones.
Mi reflexión viene por el hecho de la responsabilidad que asume quien decide tener una bitácora de carácter eminentemente político como es mi caso, y de intentar actualizarla prácticamente a diario. Las visitas a este humilde blog se han consolidado por encima de las quinientas diarias y eso me obliga a ser más riguroso y más exigente conmigo mismo. A filtrar los comentarios con la mayor delicadeza y sin incurrir en la censura y a permitirlos siempre que no vulneren las mínimas normas de respeto y veracidad. y, aunque resulte obvio, ni que decir tiene que los comentarios son responsabilidad de quien los firme, aunque sea un anónimo y que no siempre un servidor comparte lo que se afirma.
Todo esto, se produce en un contexto en el que ni siquiera ha transcurrido un mes desde las elecciones, y no hemos tenido tiempo aún de hacer un necesario paréntesis y transición entre una legislatura que ha terminado, que ha resultado especialmente dura para los que hemos estado en una oposición en minoría absoluta, y posteriormente padeciendo una precampaña y una campaña de descalificaciones (cuando no injurias) del todo punto gratuitas. Creo que en determinados aspectos, toca dejar pasar unas semanas a que se constituya la nueva corporación y comience a arrancar la maquinaria municipal, sin dejarnos arrastrar por la inmediatez de los acontecimientos que, en ocasiones nos hace reaccionar ante cuestiones o comentarios de los que habría que pasar sin más.
Así que hago autocrítica. Tengo que tener más paciencia, tomar algo de distancia, tratar de dejar un periodo de distancia y eso sí, una vez pasado ese necesario tiempo, comenzar la legislatura con ánimos renovados y autoimponiéndome la obligación que 1.281 personas nos han trasladado de trabajar por ellos (y también por el resto) y hacer que la información fluya, que fiscalicemos el ayuntamiento como es debido, y que hagamos propuestas y busquemos el consenso en aquello que sea posible.
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