Última entrevista en Radio Ibi correspondiente al 10 de ABRIL del año 2015

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jueves, 9 de enero de 2014

La ilusión lo puede casi todo..


El pasado día 4 de enero, a pesar de los pronósticos del tiempo, amaneció un día no solamente soleado, sino con unas temperaturas que seguían siendo inusualmente altas para las alturas del año en la que nos encontramos. Por la mañana, los 16 grados centígrados eran la tónica. Conforme iba avanzando el día, la cosa no cambiaba demasiado y solo algo de viento comenzaba a señalar a partir de las 4 de la tarde la entrada de un temporal que venía cruzando toda España de Oeste a Este.

La cabalgata del Heraldo arrancó más puntual que nunca. La recepción en el ayuntamiento se abrevió porque todos éramos conscientes que había miles de niños esperando para entregar sus cartas a los pajes de sus majestades los reyes. La coincidencia del día de la carta en un sábado con unas temperaturas altas hizo que desde la salida en el Ayuntamiento hubiese mucho público acompañando todo el recorrido de la cabalgata, más sencilla que la del día 5, pero también muy esperada por los niños. En la Calle constitución, el termómetro de la farmacia marcaba 14 grados a su paso, y sí, aún brillaba el sol. Pero, héte tú aquí, caprichos de la naturaleza, que varios cientos de metros después, poco después de pasar por la farmacia Avenida, comenzaban a caer las primeras gotas. Todos tranquilos, los que entendían de esto decían que cuando los temporales vienen de poniente, son cuatro gotas y pasan en veinte minutos como mucho.

Claro está, la magia de los reyes magos debió de ser tan intensa que hasta los pronósticos hicieron aguas, nunca mejor dicho, y justo cuando el Heraldo de sus majestades y los pajes reales llegábamos a la plaza de los Reyes Magos, con miles de niños y sus familias en las respectivas colas, se desató una tormenta combinada de bajada de 8 grados de temperatura, aire y lluvia cada vez más intensa. Había un plan "B" previsto para trasladarlo todo a la Iglesia de Santiago, pero nada hacía presagiar que la coincidencia de factores negativos se produjese en cuestión de un par de minutos, visto el tiempo que hacía justo cinco minutos antes. Así las cosas, manos a la obra y a recoger cartas con la mejor de las sonrisas y la predisposición que los niños se merecen.

Y ahí pudimos ver lo que mueve la ilusión. Los niños iban llegando con los ojos abiertos, con su inocencia en la mirada y con su carta, en la mayoría de los casos completamente mojada, en sus pequeñas manos. Algunos traían sus chupetes con la promesa a los reyes de que abandonarían ese hábito. Otros hasta regalaban caramelos a los pajes reales. Muchos traían la de sus hermanos más pequeños que con semejante temporal no habían podido venir. Y los padres, tíos, hermanos, abuelos y familiares de los niños, aguantando viento y marea en las colas sin hacer ni el más mínimo reproche, porque la ilusión de los niños y en definitiva, la de todos nosotros que algún día lo fuimos, lo merecía. Ibi y sus gentes estuvieron a la altura. Los miembros de la asociación de los reyes magos aguantando paraguas, sombrillas y calados hasta los huesos porque había que recoger las cartas de miles de niños y demostraron a mucha gente que se puede hacer cosas por los demás, por una fiesta de los niños y para los niños, y hacerlo desinteresadamente. Luego la improvisación y la buena voluntad de una comunidad de vecinos y las gestiones del alcalde, hicieron que pudiera trasladarse el acto a una cochera cercana y hacer la parte final de este acto en mejores condiciones.

Más de cinco mil bolsas de chucherías se repartieron, lo que da fe de que a pesar del cambio de tiempo repentino, lo primero es lo primero. Si aún queda ilusión en las personas es que no todo está perdido, ni mucho menos. Por eso le tengo tanto cariño a este pueblo y a sus gentes. Por eso esta fiesta, la más grande del mundo, merece la pena. Gracias a todos

martes, 4 de enero de 2011

Días grandes para niños...y mayores


De todos los días del año, recuerdo con especial intensidad y sin duda como el recuerdo más bonito de mi infancia, la noche de Reyes en Ibi. Este pueblo tiene cosas a mejorar, sin duda. Pero tiene cosas buenas, magníficas diría yo. Una de ellas es el esfuerzo y el trabajo de mucha gente que ahora y antes, han realizado una tarea impagable para que la ilusión de los niños sea verdaderamente mágica.

Hoy a las 18 horas, el Heraldo de sus majestades los reyes Magos de oriente, acompañado de los pajes, entrarán en Ibi y pararán durante varias horas en la Plaza de los Reyes Magos. Y miles de niños de Ibi y de varios puntos de la provincia, podrán depositar su carta repleta de ilusiones y esperar al día de mañana. Mis hijos hace semanas que me preguntan prácticamente a diario. ¿Cuánto falta papá? Y vamos descontando días. Y vamos esperando. Y rezo para que esa ilusión permanezca durante el mayor tiempo posible y para que también sepan transmitirla en el futuro a los que les rodeen.

Pero para que todo eso funcione hace falta una maquinaria bien engrasada. Un grupo de personas que todo el año pero espialmente en los últimos meses, estén trabajando y dedicando parte de su tiempo a organizar todo esto. Para ello nos necesitan a todos arrimando el hombro cada uno hasta donde pueda. Pero sobre todo transmitiendo esa ilusión y haciendo partícipes a nuestros hijos de ella. Ser socio de la Asociación de Reyes Magos es mucho más que contribuir con una cuota. Es colaborar en que la ilusión perdure y viva en los corazones de nuestros hijos y en los nuestros propios. En un mundo en el que el pragmatismo y lo material demasiadas veces prevalece por encima de los sentimientos, vale la pena ayudar a los Reyes Magos a que mantengan viva esa ilusión. Yo iré a llevar a mis hijos a echar su carta, y con ellos va la mía. Pido nada más y nada menos, mucha salud y mucho trabajo. Paz, justicia y solidaridad. De todos nosotros depende un poco que parte de los sueños se cumplan.