El ministerio de Fomento, a través de la Sociedad estatal para la promoción de suelo, más conocida como SEPES, decidió en su día comprar suelo en diversas poblaciones para urbanizar primero y acometer después promoción de vivienda protegida. Ese es el motivo por el cual muchos ciudadanos, especialmente de la ciudad Deportiva y la Dulzura estarán observando como desde hace muchos meses se están llevando obras a cabo en la parcela de la fotografía.
El problema es que si nos damos un paseo por las calles aledañas a esta inmensa parcela de suelo, o por cualquiera otra de la población, los mismos ciudadanos también contemplarán cientos de viviendas, locales y garajes con el cartel colgado de "SE ALQUILA O SE VENDE". Si a lo anterior le añadimos que contamos con las cuatro unidades de ejecución del Alamí sin terminar las obras, con decenas de propietarios cabreados y pagando una contribución alarmante por una parcela en teoría urbanizada y respecto de la cual nada pueden hacer, más el resto de unidades en marcha y los cientos de pisos nuevos y de segunda mano que hay en la población, es verdaderamente sorprendente que con dinero público se esté urbanizando este solar que, a buen seguro, va a estar muchos años en barbecho sin que nadie construya una sola vivienda.
Cuando se comenzó la urbanización del solar de la fotografía, ya había reventado la burbuja inmobiliaria, y ya llevábamos un par de años metidos en la crisis más importante de los últimos cincuenta años. Y así y todo, la operación siguió adelante. Muchos nos preguntamos quién toma las decisiones y en qué se basan. Imaginamos que ese dinero estaba ahí y se tenía que gastar en eso. Había que comprar suelo porque en su día SEPES decidió priorizar sus actuaciones en vivienda en el entonces ministerio de la vivienda que emprendió una serie de políticas que a la vista está, han resultado erráticas en la mayoría de los casos. Hay varias empresas que han estado trabajando en nuestra población, pagando impuestos y ahora terminarán de urbanizar esta parcela y se irán. Y a nosotros nos quedará un inmenso solar, este sí en casco urbano y al lado de un centro de salud y de un colegio, que tardará décadas en llenarse de viviendas. Está claro que, con esto de la vivienda, en su momento se le fue la olla a todo el mundo, tanto a la iniciativa privada como a la pública.